No es posible una salida pacífica en Malvinas. Por Agustín C. Dragonetti

La cuestión sobre la soberanía argentina en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, en el Atlántico sur, es una cuestión que trae aparejadas dos visiones diametralmente opuestas. Por un lado, están quienes sostienen que la negociación y el diálogo permanente con el Reino Unido, tanto de forma bilateral como en el marco de las Naciones Unidas, es la única forma de una salida pacífica al diferendo.

Por otro lado, estamos quienes sostenemos que Gran Bretaña ha dado claras muestras de que no piensa negociar, ni conversar con Argentina y que por lo tanto no es posible el diálogo con el Reino Unido. De hecho, las últimas declaraciones del primer ministro británico, David Cameron, son más que contundentes: “Mientras las islas Falklands (designación inglesa de las Islas Malvinas) quieran ser territorio soberano británico deben seguir siendo territorio soberano británico. Punto. Final de la historia”. Cameron respondió de esta manera a un diputado de su partido, Andrew Rosindell, quien le solicitó que la próxima entrevista que tuviera con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, le recordara que el gobierno británico “nunca” admitirá negociaciones sobre el archipiélago.

Recordemos que la República Argentina y el Reino Unido mantuvieron un conflicto bélico por las Islas Malvinas en 1982. La derrota de Argentina en esa contienda significó la pérdida de todas las negociaciones serias para arribar a una solución definitiva a la usurpación británica del archipiélago desde 1833. La guerra provocó la baja en combate de 649 argentinos y 255 británicos, más tres isleñas muertas por fuego inglés cuando la fragata inglesa “HMS Avenger” bombardeó por error la vivienda que habitaban.

Gran Bretaña sostiene que su soberanía sobre las islas es indiscutible y apoya el reclamo de los kelpers (habitantes de las Malvinas) a su “autodeterminación”. El 2 de abril del año pasado, a 28 años del inicio de la guerra, la Asamblea Legislativa del Gobierno de las Islas Malvinas reafirmó la soberanía británica sobre el archipiélago y aseguró tener “el derecho inalienable a decidir” sobre su futuro. Sukey Cameron, representante del gobierno de Malvinas en Londres, señaló en esa oportunidad que lamentaba la falta de cooperación por parte de Argentina porque, según indicó, desde las Islas “se propusieron acuerdos en lo referente a la explotación de recursos, pero siempre fueron rechazados por las autoridades del continente”. Esta declaración es casi una burla, ya que no pueden pretender colaboración por parte del país que reclama la devolución de las islas, usurpadas desde el 2 de enero 1833, cuando la corbeta británica “HMS Clio”, al mando del capitán John James Onslow, expulsó a los habitantes, arriaron la bandera argentina e izó, al día siguiente, el pabellón británico, en una clara muestra del colonialismo propio de las potencias centrales del siglo XIX.

El reclamo argentino en los foros internacionales

Argentina ha dado claras muestras de querer una salida pacifica al diferendo, a través de sus intervenciones en todos los foros de discusión internacionales. Desde 1982, cuando las Naciones Unidas presentaron la Resolución 2.065 (en plena guerra), que instaba a una negociación directa entre Argentina y Gran Bretaña, pasando por los continuos pedidos de la Organización de Estados Americanos (OEA), el G-20 y el G-77 más China, y una pueril política de “seducción” por parte del gobierno de Carlos Menem, en los 90, el estado argentino hizo todos los esfuerzos necesarios para arribar a una salida negociada.

Hace unos días, precisamente el 21 de junio, las Naciones Unidas volvieron a emitir una resolución para que el Reino Unido se avenga a sentarse a la mesa de negociaciones con Argentina. La respuesta británica: ninguna.

La única respuesta argentina a largo plazo: la fuerza

Las reglas de la diplomacia indican que lo último que se debe hacer es levantarse de la mesa de negociaciones. Pero la mesa por la cuestión Malvinas tiene un solo interlocutor. Aunque la realidad política, social y fundamentalmente militar de Argentina hace imposible una recuperación manu militare del archipiélago, la idea no debe ser descartada. El Reino Unido no negociará jamás con Argentina la soberanía de las islas. El hecho de la enorme presencia militar británica así lo demuestra. Que el destacamento de la Real Fuerza Aérea británica de Mount Pleasent se haya convertido en la segunda ciudad en importancia de las islas es un hecho contundente. Con 1.500 habitantes, entre personal permanente y rotativo, la base de Mount Pleasant, a unos 70 kilómetros al sudoeste de la capital isleña, es la única puerta de acceso para quienes llegan al archipiélago por vía aérea. Solo 500 habitantes viven en Mount Pleasant de forma permanente, mientras que el resto se compone mayormente de militares que pasan etapas de entre tres y cuatro meses en el archipiélago, varios de ellos adiestrándose para misiones de combate en Afganistán y anteriormente en Irak.

Lo dicho anteriormente indica que Gran Bretaña va a defender su pretendida soberanía a como dé lugar. Hasta el momento, militarmente. Argentina no puede, ni debe dejarse amedrentar por la imponente presencia militar inglesa. Sólo el tiempo dirá –gobiernos mediante- cómo se recuperarán las Islas Malvinas, uno de los últimos enclaves coloniales del Reino Unido a más de 14.000 kilómetros de sus costas.