Salida de Afganistán. Por Javier Fernández Arribas

Después de muchos años de guerra, de demasiadas víctimas mortales, de destrucción y sufrimiento, la administración del presidente norteamericano, Barack Obama, considera que se dan las condiciones de comenzar la retirada de tropas. Al final, como ocurrió en Irak se ha tenido que negociar con los “malos”, en este caso los talibán a los que había que derrotar sin miramientos por sus prácticas sanguinarias y arcaicas. La guerra desatada por la administración Bush tras los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas y el Pentágono ha colocado a los países occidentales que han participado en una complicada encrucijada porque los avances son notables pero muy lejanos de los objetivos y muy desproporcionados respecto a los sacrificios en bajas y coste económico. Por no hablar del desgaste de imagen cuando se han registrado víctimas civiles, un riesgo acentuado por la práctica habitual de los talibán de utilizar a los civiles como protección.

Es cierto que las tropas internacionales, lideradas por norteamericanos y británicos, han combatido, sobre todo en el sur, pero también han reconstruido carreteras, escuelas, hospitales y han ayudado a las distintas comunidades a recuperar una cierta dignidad en su vida diaria, pero de eso se habla poco en los medios de comunicación. Los militares españoles cumplen su misión con enorme esfuerzo en condiciones muy duras y se resignan a los avatares políticos que les utilizan según los intereses partidistas de cada uno, cuando deberían preservarse como instrumento de la política del Estado por encima de cualquier otra coyuntura. La manipulación política constituye una de las principales preocupaciones de los profesionales españoles que se cuestionan si el ciudadano de a pie entiende, comparte y apoya su arriesgado trabajo en Afganistán o rechaza y critica esta misión internacional que tantas bajas nos ha causado. Es una pena que los medios de comunicación no hayamos podido trabajar codo con codo con los militares, como sí pudimos hacer en Bosnia, y poder contar abiertamente, sin pudores vacuos, ni valoraciones particulares, ni electoralistas una labor de tanta trascendencia internacional. El anuncio de retirada del presidente Obama responde a un compromiso electoral pero tendrá que negociarlo adecuadamente con el resto de países para evitar un éxodo masivo e incontrolado de consecuencias desastrosas. Los afganos tendrán que asumir su responsabilidad y su seguridad con un futuro incierto.

Javier Fernández Arribas