Rearme latinoamericano e hipótesis de conflicto. Por Agustín C. Dragonetti

Cuando se escucha discutir sobre una “carrera armamentista”, la primera inquietud que surge es saber para qué se rearma un país. Desde un aspecto geopolítico, un rearme implica equipararse con un país vecino -o varios países vecinos- para alcanzar cierto grado de equilibrio en el plano militar, desde una posición disuasiva o confrontativa. Ningún país inicia una escalada en la adquisición de equipamiento militar sin tener planificada en el mediano/largo plazo cual será su eventual utilización. Esta es la situación de algunos países de Latinoamérica que han comenzado a rearmar a sus fuerzas armadas con equipos militares sofisticados, algunos de los cuales tienen reclamos territoriales con sus vecinos, riesgos internos a su seguridad o enfrentan los desafíos de una proyección regional e internacional.

 

El mito de una “zona de paz”

Tradicionalmente siempre se dijo que América Latina era una “zona de paz”. Si bien es cierto que la región nunca enfrentó los riesgos de una guerra a escala continental como las que vivió Europa, África y Asia, persistentemente hubo conflictos de baja intensidad, guerras asimétricas o tensiones diplomáticas serias.

Las principales conflagraciones que afrontó el continente desde la segunda mitad del siglo XX, se desencadenaron durante la llamada Guerra Fría, en el marco de la confrontación Este-Oeste entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, durante las décadas del 70, 80 y principios de los 90. Esas décadas marcaron la irrupción de movimientos revolucionarios que desataron cruentas guerras civiles en Centroamérica (la de Nicaragua, donde murieron más de 50.000 personas, y la de El Salvador, donde perdió la vida el 2% de la población (más de 75.000 personas entre muertos y desaparecidos); los enfrentamientos entre grupos guerrilleros y fuerzas estatales y paraestatales en Sudamérica, que provocaron miles de muertos en Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile; y la Guerra de Malvinas, en 1982, que enfrentó a la República Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas australes. Además se registraron conflictos entre actores gubernamentales y bandas narcoterroristas en Colombia (FARC-EP, paramilitares y cárteles de narcotraficantes), Perú (Sendero Luminoso, MRTA, etc.) y varios dilemas más. Algunos de estos conflictos se hayan al presente en pleno desarrollo, como la guerra desatada en México contra las organizaciones narcocriminales o la lucha del Estado colombiano contra las narcoguerrillas.

La última guerra simétrica entre países americanos enfrentó a Perú y Ecuador en 1995, en la llamada Guerra del Cenepa o Guerra del Tiwinza, por el dominio geográfico de una zona en disputa desde comienzos del siglo XIX, que alcanzaba la Cordillera del Cóndor y el río Cenepa. La cifra de bajas en ese conflicto bélico varía entre los 120 y los 500 muertos en combate.

 

Conflictos latentes

En la actualidad existen varias hipótesis de conflicto que influyen en la carrera armamentista latinoamericana. Los principales focos de tensión son:

• Chile-Bolivia: desde la Guerra del Pacífico de 1879, que libraron Chile y la alianza peruano-boliviana, privaron a este último de unos 120.000 Km.² de territorio, incluida una franja de 400 kilómetros que le daba paso al Océano Pacífico. Bolivia nunca renunció a su salida oceánica y Chile niega cualquier reclamo soberano boliviano (a pesar que en 1979 la OEA pronunció una resolución apuntalando la reivindicación boliviana de una salida al mar), por lo que en reiteradas ocasiones hubo roces entre ambos países.

• Chile-Perú: estos dos países se enfrentaron militarmente en dos guerras (1837-1839 y 1879-1884). Perú contendió en alianza con Bolivia y la derrota le significó la pérdida de una importante franja marítima. En noviembre de 2005, el gobierno de Lima promulgó una ley que modificaba la línea marítima con Chile en la costa del Océano Pacífico, colocando en disputa una zona rica en pesca de 35.000 Km.², pero por cuya soberanía ambos países habían firmado tratados en 1952 y 1954. Sin embargo, Perú sostiene que dichos tratados regulan sólo la pesca y no los límites marítimos. En noviembre de 2009, Perú elevó los argumentos al Tribunal Internacional de la Haya, demandando a Chile a cambiar el límite marítimo. Declaraciones desmedidas de funcionarios de ambos países hicieron temer un enfrentamiento militar.

• Venezuela-Colombia: el 1 de marzo de 2008, comandos colombianos atacaron un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano, dónde pernoctaba el segundo al mando de la narcoguerrilla colombiana, “Raúl Reyes”. De inmediato, el presidente venezolano, Hugo Chávez, dispuso la movilización de efectivos hacia la frontera colombo-venezolana (“diez batallones”, según lo ordenado por Chávez al Ministro de Defensa, Gustavo Rangel). Esta reacción del gobierno de Caracas (uno de los países con fuertes compras de armamento) se dio en el marco del giro ideológico que tuvo Venezuela desde la asunción de Chávez. Las computadoras secuestradas en dicho campamento, demostraron la afinidad del presidente venezolano (y otros políticos de la región) con las FARC. Nadie puede descartar un nuevo cruce entre los dos países.

• Preexisten otras hipótesis de conflicto menores, pero que determinan en grado superlativo la compra de armas en América Latina, como la defensa de la zona de la Amazonía por parte de Brasil contra posibles agresiones externas.

 

Elevado gasto militar

El informe que elabora anualmente el Stockholm International Peace Research Institute (Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, SIPRI, según sus siglas en inglés), arrojó que Latinoamérica lideró la compra de equipamiento militar a nivel mundial en 2010. El aumento en términos reales fue de 5,8 % para América Latina, comparado con 5,2 % para África, 2,8 para América del Norte, 2,5 para Medio Oriente y 1,4 para Asia. Europa fue la única región en registrar una reducción, donde el gasto militar bajó 2,8 % en términos reales en 2010, en comparación con 2009.

Según los números del SIPRI, Brasil encabeza la lista, seguido de Colombia y Chile.

Si pasamos por el tamiz los datos aportados por el SIPRI, el aumento en el gasto militar regional obedece a diversos factores. Por un lado tenemos a Brasil y Chile, con fuertes aspiraciones a una proyección regional e internacional más firme, aunque no compitan en una carrera armamentista. De hecho, Brasilia ha expresado en reiteradas oportunidades que desea un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

El gigante sudamericano destinó 5.490 millones de dólares en 2009, 11% más que el año anterior. Algunos analistas sostienen que este incremento en la compra de armas se debe, en cierta medida, al aumento de la violencia narco en las favelas brasileñas.

Otro hecho de peso en la decisión de Itamaratí de aumentar sus arsenales, es el descubrimiento de yacimientos petrolíferos, lo que hace que reconsidere su sistema de defensa marítima. Es por ello que Brasil será el primer país de la región en contar con un submarino nuclear.

En el caso chileno, sus fuerzas armadas (las más avanzadas de la región) se vieron favorecidas a raíz de los ingresos emanados de la exportación de cobre (en alza en los últimos años), lo que dejar ver por qué el país logró obtener pertrechos militares tan sofisticados en los últimos años. Recordemos que Chile tenía en su legislación la “Ley Reservada del Cobre” (reformulada recientemente), que derivaba el 10% de los ingresos por la exportación de este commoditie para la compra de armamento. Estos ingresos le permitieron a Chile adquirir, desde 1998 a la fecha, dos submarinos nuevos, 350 modernos tanques Leopard 1 y dos de segunda mano, 24 cañones autopropulsados M109 suizos, 10 cazabombarderos F-16 nuevos y dieciocho de segunda mano, ocho modernas y avanzadas fragatas de segunda mano, 400 blindados de combate M113, YPR-765 y Marder, 12 helicópteros Bell 412 y diez helicópteros de transporte EC-725 Cougar.

En los casos de Colombia y Perú, las amenazas a su seguridad interna (grupos narcoterroristas, bandas paramilitares, etc.) y externa (reclamaciones territoriales y roces diplomáticos) los han hecho incrementar forzosamente sus gastos en defensa. En 2009, Perú realizó una inversión cercana a los US$700 millones para el llamado Núcleo Básico de Defensa (NBD).

Los aumentos en el gasto militar regional no sólo tienen que ver con la adquisición de armamento, sino también con la manutención y entrenamiento de las fuerzas armadas, muchas veces proporcionada por contratistas extranjeros.

El informe del SIPRI sostiene que una característica del gasto militar latinoamericano es que una porción significativa de las divisas destinadas a sus fuerzas armadas son absorbidas en sueldos para el personal, que usualmente constituyen entre el 50 y 70 por ciento del presupuesto. En este sentido, la República Argentina es un claro ejemplo: el ministerio de Defensa incrementó en 2010 un 6,6 % sus inversiones militares, no por la inversión o reequipamiento de su instrumento militar, sino debido a aumentos salariales.

Aquí cabe hacer un breve diagnóstico. Algunos analistas sostenemos que la maquinaria militar argentina es tan arcaica y vetusta, que se hace imperioso adquirir más armamento antes de que todos los dispositivos se tornen obsoletos, tal como está sucediendo con la Fuerza Aérea Argentina, que todavía no alcanzó el nivel de equipamiento que tenía antes de la Guerra de Malvinas, en 1982.

Según la investigadora Carina Solmirano, experta en América Latina del proyecto de Gasto Militar del SIPRI, uno de los países que redujo su gasto en Defensa fue Venezuela, en parte debido a la contracción económica que sufre el país. Sin embargo, Venezuela ha sido uno de los países que más armas ha comprado en los últimos años, arguyendo que son para resguardar su soberanía de una potencial ofensiva de los Estados Unidos a través de Colombia. Este diagnóstico venezolano surgió cuando Bogotá permitió la instalación de siete bases militares estadounidenses en su territorio, como respuesta a la retirada de efectivos norteamericanos de la isla ecuatoriana de Manta, al no renovar Quito el contrato con Estados Unidos para su utilización.

 

Proveedores de equipamiento militar

Uno de los grandes vendedores de equipamiento militar en la región es Rusia. El informe anual Military Balance 2010, preciso reporte de unas 500 páginas elaborado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), con sede en Londres, y dedicado a analizar las capacidades bélicas y gastos militares de 170 países del mundo, enfatiza que América Latina se ha transformado en el principal nuevo mercado para las exportaciones de armas rusas. El país europeo amplió sus ventas a la región sobre todo por las compras de Venezuela.

En el informe del IISS se señala que el incremento se debe mayoritariamente a las restricciones a las ventas de armas impuestas por Estados Unidos -usualmente el primer abastecedor de la región- a varias naciones, como el caso de la misma Venezuela.

Entre 2005 y 2008, Moscú le ha vendido a Venezuela unos US$4.400 millones en armamento. Esto incluye 100.000 fusiles de asalto AK-47 Kalashnikov y 24 aviones Sukhoi SU y 53 helicópteros MI 24, además de suscribir acuerdos para modernizar sus sistemas defensivos y su defensa antiaérea. Además, realizaron maniobras navales conjuntas entre ambas flotas frente a las costas de Venezuela, a fines de 2008.

En octubre de 2009 se suscribió un nuevo convenio, esta vez para la adquisición de 92 tanques T-72 y baterías antiaéreas SAM 300 por el equivalente a US$5.100 millones, además de los sistemas de lanzamiento múltiple de misiles Smerch, considerado bisnieto de los conocidos sistemas Katiuska.

En su última visita a Caracas, el ex primer ministro Vladimir Putin le ofreció al presidente Hugo Chávez ensamblar un astillero para la producción de un navío de guerra, a orillas del Mar Caribe. Gracias a los contratos firmados entre ambos mandatarios, actualmente se están construyendo dos fábricas en la ciudad de Maracay: la de fusiles Kalashnikov (tipo 103) y la de municiones para estos fusiles (tipo 39/Cal. 7.62).

De acuerdo con los datos de la ONU y fuentes diplomáticas, Rusia ha suministrado al Ejército venezolano 1.800 misiles portátiles tierra-aire tipo Igla-S (SA-24).

En 2009, Rusia y Bolivia dieron a conocer un convenio que le permitirá al gobierno de Evo Morales adquirir armas rusas y equipamiento para sus fuerzas armadas por US$100 millones. También fue adquirido un avión Antonov 148, de la fábrica rusa Ilyushin, para uso presidencial oficial.

Además de Venezuela y Bolivia, Rusia ha firmado contratos con Perú, Brasil (que adquirió 12 helicópteros Mi-35M por US$150 millones), México y Colombia y negocia en la actualidad otros convenios con Uruguay y Ecuador.

El porqué de la gran entrada de Rusia en el mercado latinoamericano de armas, es que brinda ventajas en el precio y, en contraste con los Estados Unidos o la Unión Europea, su entrega de armamento es más expedita y las condiciones son más elásticas.

Otro nuevo proveedor de insumos militares es la República Popular China. El gobierno asiático vendió a Bolivia aviones de combate K-8, junto con fusiles de asalto y helicópteros. En septiembre de 2009, Morales logró financiamiento y asistencia técnica de China para lanzar un satélite boliviano de comunicaciones, un proyecto que costaría hasta US$300 millones.

El caso boliviano es particular, ya que se vio obligado a comprar armamento para modernizar sus antiguos arsenales. Bolivia todavía posee blindados estadounidenses Sherman, fabricados durante la II Guerra Mundial.

China también vendió aviones K-8 a Venezuela, luego que Estados Unidos bloqueó su plan de compra de aeronaves brasileñas Super Tucano.

Otros proveedores importantes siguen siendo Estados Unidos, Francia, Israel, Suiza, Alemania y Gran Bretaña.

 

Conclusiones

La adquisición de armamentos y equipos militares por parte de las naciones latinoamericanas, aunque discutible en algunos aspectos, tiene una lógica incontrastable. Muchos países se ven en la necesidad de modernizar sus arsenales ante el deterioro de los mismos (Bolivia y Argentina son un claro ejemplo, entre otros países, de dicha situación). De igual modo, se está observando una preocupante carrera armamentista, tanto en la cantidad como en la calidad de los pertrechos militares, de los cuales Chile y Venezuela son el paradigma de la adquisición de armas. Según un estudio de mercado realizado por ASD Reports, las disputas fronterizas y las iniciativas de modernización de las fuerzas armadas chilenas traerán aparejado un crecimiento en el gasto en Defensa para el periodo 2011-2015. El informe de ADS Reports pronostica que la industria de la Defensa chilena crecerá a una “tasa compuesta de crecimiento anual del 9,33% en el periodo 2011 a 2015”, pasando de un mercado valorado en US$4.800 millones en 2010 a US$7.500 millones en 2015.

Es de esperar que para 2012 las compras latinoamericanas de armamentos sigan en ascenso, en gran parte debido al crecimiento económico de la región y al deterioro del parque bélico de varios países, por lo que la carrera armamentista siga en aumento.

 

Agustín C. Dragonetti

4 comentarios sobre “Rearme latinoamericano e hipótesis de conflicto. Por Agustín C. Dragonetti

  • el 13/04/2012 a las 19:53
    Permalink

    Bueno interesante el articulo pero una aclaracion, Bolivia no tiene en sus invetarios tanques sherman de la segunda guarra mundial,o si los tubo los dejo ase ya mas de 4 decadas, los que posee son los kuraisser de 105 mm

  • el 31/05/2012 a las 20:05
    Permalink

    argentina requiere para su fuerza aerea unos 40 mig 29 k ademas de otros 40 su 30 flanker eso como minimo y para empezar faltan aviones radar transporte elint misiles antiaereos de largo alcance para proteccion de las bases etc en el ejercito se requieren reforzar los TAM CON UNOS 200 T 90 RUSOS admas de misiles antiaereos actuales en la armada es mas caro y complicado y de seguro quedaria de ultima pero vendrian muy bien un par de submarinos cazadores nucleares se les acaba el tiempo y cuanto antes lo hagan mejor y no mencionen mas a los pampas como refuerzos esos aviones no sirven para nada lo alarmante es que el gobierno k no hace nada y no le importa y para peor es lo mismo con la opo

  • el 17/07/2012 a las 02:00
    Permalink

    De que haya una guerra en america lo habra tarde o temprano sin embargo los q debemos prepararnos somos los soldados que luchamos por ser cada dia mejores sin importar si tenemos armas sofisticadas o no solo la fuerza el valor y el coraje nos llevara a la victoria.

    • el 26/08/2012 a las 04:32
      Permalink

      Pienso que no hay una expresion mas mala que el inlusto, es mas creo que se puede discrepar sin faltarle el respeto a nadie.Ya sabemos que la abstencion fue brutal, para mi esto tiene una lectura , que los ciudadanos pasan de la politica, y esto en pueblo como ARONA en muy malo, ya que pone en evidencia el sistema creado para la gobernavilidad del municipio.No cabe duda que la gestion de los politicos, es mas que dudosa en muchos aspectos, pero tambien tenemos que dejar a los jueces trabajar.Estoy de acuerdo con DALILA, ya que tiene razon ,no solo en lo que escribe, si no tambien en lo que deja entreveer entre lineas, ya que hay muchas cosas en el municipio qu no funcionan, como la Sanidad, Educacion, Servicios, Transportes, en fin muchas cosas. Si me parece que el caso Arona continue, no solo para que se sepa la verdad, tambien para que los politicos de una vez por todas, respeten a los ciudadanos como se merecen, ya que nosostros somos los que les pagamos su sueldo, y estan al servicio de los ciudadanos NO los ciudadanos al servico de ellos. Por favor construyamos una sociedad mejor con politicos y personas responsables. UN Saludo.

Comentarios cerrados.