Cegada por el ácido, evita venganza

Ameneh Bahrami, desfigurada y cegada después de que un joven rociara su rostro con ácido, ha eludido aplicar el ojo por ojo a su agresor, Mayid Mowahedi. El ataque tuvo lugar en 2004, cuando ambos eran estudiantes de la Universidad de Teherán y ella rechazó una petición de matrimonio. Hace siete años, Bahrami, logró convencer a la justicia iraní de pagar al agresor con la misma momenada. En 2008 se aprobó el castigo en el que la víctima podía verter ácido en los ojos de Mowahedi.

Cuando el agresor estaba arrodillado ante Ameneh Bahrami a la espera de que ella le echara ácido, la víctima se echó para tras. “Todo estaba listo para llevar a cabo la pena sobre los ojos de Majid, pero Ameneh le ha perdonado cuando estábamos a punto de ejecutarla”, anunció el fiscal general de Teherán, Abbas Yafarí Dolatabadí.

Según Bahrami, quien ha sido acusada de perdonar a su agresor a cambio de una cuantiosa suma de dinero, ha declarado que ha rechazado cumplir la condena debido al revuelo internacional que había suscitado su caso. La reelección de Ahmadineyad, la condena a morir lapidada contra Sakineh Ashtianí y la crueldad de la condena a favor de Bahrami ha despertado las críticas de numerosas organizaciones que luchan por los derechos humanos. “Las autoridades judiciales suspendieron la ejecución de la sentencia el pasado 14 de mayo sin explicar los motivos y, desde entonces, me han presionado para perdonar a mi agresor”, destaca la víctima.

Sin embargo, no renuncia al cumplimiento de lo que en la ley islámica se conoce como “precio de sangre”, una compensación económica que le resarza del sufrimiento que ha padecido. Bahramí, que lleva cerca de una veintena de operaciones y cuyo rostro aún está desfigurado, pide que Mohavedí le pague el tratamiento que necesita, cuyo coste alcanza los 150.000 euros. Según el abogado del acusado, el precio fijado es inalcanzable para el agresor y su familia. Por lo que mientras no pueda pagar la operación, el único requisito es cumplir la pena de 12 años de cárcel a la que se le condenó desde un principio.