El escándalo de las escuchas salpica a Uribe

La justicia colombiana cierra el cerco alrededor del ex presidente Álbaro Uribe, después de emitir una orden de detención al encuentro del que fuera su secretario y otros dos altos funcionarios por una serie de escándalos durante el mandato del primero. Así, una juez ha ordenado el arresto preventivo del ex secretario Bernardo Moreno, arguyendo que éste puede “obstaculizar la investigación” por escuchas ilegales ordenadas bajo el gobierno de Uribe y llevadas a cabo por miembros del servicio secreto (DAS), que depende directamente de presidencia.

Por este mismo caso, que implicó el seguimiento y presión a, entre otros, magistrados de la Corte Suprema de Justicia, políticos de oposición y periodistas críticos a Uribe, un juez había fallado en mayo la detención preventiva de María del Pilar Hurtado, quien dirigió el DAS en el momento de los hechos. Hurtado salió del país antes de que se produjera esa decisión judicial y obtuvo asilo en Panamá. Moreno, secretario presidencial durante los dos mandatos de Uribe, quien logró su reelección en 2006 a través de una polémica reforma constitucional, es considerado uno de los funcionarios más cercanos al ex mandatario.

“Es cada vez más evidente que lo que ocurrió estaba en perfecto conocimiento del entorno de Uribe. No sólo Uribe estaba al tanto. Estoy convencido de que Uribe estaba dando las órdenes”, declaró Iván Cepeda, congresista del opositor Polo Democrático Alternativo (PDA, de izquierda) y víctima de las escuchas, a El Nuevo Herald. Cepeda advirtió asimismo que Uribe tiene una “responsabilidad política y penal” en este caso cuyo móvil era vigilar sectores que hubiesen podido poner trabas a una nueva elección.

Este caso también ha llevado a la cárcel al ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, de 38 años, uno de los principales escuderos de Uribe, quien ha sido sancionado con una inhabilitación por 16 años para ejercer cargos públicos. Estos escándalos han repercutido en la imagen del ex mandatario, que registra una opinión favorable de 60%, la más baja desde que dejó el poder, según una encuesta recientemente divulgada. Por su parte, Uribe, quien ha negado cualquier responsabilidad, ha destacado a través de un escueto comunicado que la detención de Moreno es un “maltrato al ordenamiento jurídico y a la derogatoria de principios como la presunción de inocencia y buena fe”.