Grave afrenta de Zapatero a Rabat

El anuncio, el viernes 29 de julio, del presidente del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, de elecciones anticipadas el próximo 20 de noviembre ha sorprendido a más de uno. El inesperado anuncio no ha sentado bien en Marruecos, que consideraba a Zapatero como un “aliado indefectible”, en palabras de un responsable del ministerio de Asuntos Exteriores marroquí, del reino jerifiano. Éste responsable ha calificado la acción del dirigente español de “grave afrenta”, al considerar que “lo mínimo entre vecinos, que además son amigos y aliados, es advertir sobre una decisión de un tal calado”. Y es que al sur del Estrecho de Gibraltar temen la llegada al poder de un Partido Popular (PP) resueltamente hostil a Marruecos. En ocho años de oposición, Mariano Rajoy, líder de la formación conservadora y candidato a ser el próximo presidente español, no ha visitado el país magrebí, multiplicando, de paso, las acciones y declaraciones provocadoras al encuentro de Marruecos.

Hace meses que el Partido Popular, en la oposición durante las dos últimas legislaturas, presiona al Ejecutivo de Zapatero a dimitir y convocar una votación inmediata para poner fin a la mayor crisis económica y social que atraviesa España desde la instauración de la democracia. Por su parte, el presidente español manifestó en varias ocasiones su intención de llegar hasta el fin de su mandato, en marzo de 2012. Éste confiaba en una presunta recuperación económica que se perfilaría en el horizonte, después de dos años muy difíciles. Esta recuperación se confirmó en el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que no daba más de siete puntos de ventaja al PP sobre el PSOE, frente a los 10 puntos de diferencia que había llegado a alcanzar en sondeos previos.

De ahí la reacción del candidato socialista a las próximas elecciones, el ex vicepresidente primero, portavoz y ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Éste, ante la ligera mejora de los prónósticos, en el marco de una tensa reunión agitada que tuvo lugar durante la noche del 28 de julio, habría obligado a Zapatero a adelantar las elecciones. Sin embargo, si la encuesta realizada el domingo 31 de julio por Metroscopia, que da un 44,8% de intención de voto al PP, se concreta en las urnas, no cabe duda que el PSOE pasará a la oposición y, de paso, las relaciones hispano-marroquíes entrarán más que posiblemente en un momento de fuertes turbulencias.