Desmovilización en Túnez ante elecciones

El clima de revolución de los últimos meses, cuyo colofón fue la salida del país del ex presidente Zine El Abidine Ben Ali y la puesta en marcha de un consejo de transición, parece haberse diluido poco a poco en el país magrebí. A pesar de las varias campañas implementadas para sensibilizar a la población con vistas a su participación en las inminentes elecciones para elegir una asamblea constituyente, la desafección es la tónica entre los tunecinos. De este modo, las inscripciones de ciudadanos y ciudadanas en el censo electoral no han alcanzado el nivel esperado. Apenas un tercio de electores (menos de 2,6 millones, sobre un total de 7,5 millones de potenciales votantes) se ha inscrito voluntariamente en el censo, a apenas una semana del cierre definitivo de las listes, el 14 de agosto.

Ante tal panorama, la Instancia Superior Independiente de las Elecciones no ha tenido otra opción que resolver la inscripción automática de todos los tunecinos y tunecinas en edad de votar en el censo electoral. El único requisito para estos será la presentación de su tarjeta de identidad nacional en el momento del sufragio. Según este procedimiento, la mayoría de ciudadanos debería ser inscritos en el censo para poder participar en el escrutinio del próximo 23 de octubre, que pretende elegir una Asamblea Constituyente para dotar al país de una nueva Constitución. A cada elector se le atribuye una circunscripción en virtud de las informaciones de su tarjeta nacional de identidad, utilizando de este modo los datos del ministerio del Interior, que hasta hace poco, bajo mandato de Ben Ali, era el principal encargado de falsificar las elecciones.

Recurrir al ministerio del Interior era, precisamente, el escenario que quería evitarse. De ahí la apertura de un proceso en el que se llamó a los electores al registro voluntario en el censo, para establecer unas listas electorales nuevas y saneadas. Las operaciones de inscripción habían comenzado el 11 de julio, tras una intensa campaña de sensibilización. Estas debían terminar el pasado 2 de agosto, pero ante la débil movilización se decidió dar un plazo suplementario de 12 días. Se prevé que el 20 de agosto el censo esté completamente actualizado, teniendo los tunecinos aún una semana para efectuar cualquier tipo de rectificación. Sea como fuere, parece que la apatía reina y que la revolución jazmín ha perdido su inicial impulso, un panorama idóneo, según analistas y observadores, que los islamistas del partido Ennahda (renacimiento) se impongan en las próximas citas con las urnas.