Guerra entre EEUU y Francia por el Sahel

Francia y Estados Unidos libran desde hace algún tiempo una auténtica guerra – velada, eso sí – por el control del Sahel, un no man’s land desértico que comprende Níger, Malia, Mauritania y el sur argelino. Los servicios franceses de seguridad e inteligencia temen ver la región, tradicionalmente bajo control del Hexágono, invadida por las huestes estadounidenses. Ante una tal eventualidad, los galos multiplican sus esfuerzos a todos los niveles para evitar ser suplantados sobre el terreno por sus rivales americanos.

Ambos países invocan oficialmente la lucha contra la rama magrebí de Al Qaeda para justificar su presencia en el Sahel. No obstante, analistas y expertos invocan el interés geoestratégico de la zona, tanto por su ubicación, siendo la frontera de separación natural entre el África subsahariana y el Magreb, como por lo ingente de los recursos naturales que alberga, uranio y petróleo fundamentalmente. En este sentido, Washington no ha cesado de incrementar la presencia de efectivos en la zona, a través de diferentes iniciativas, como la Pansahel o Transahel, y multiplicando su colaboración con ejércitos locales, como el argelino por ejemplo, argumentando siempre la lucha contra el terrorismo.

Para cortar el camino a los estadounidenses, los franceses han reforzado su implicación directa sobre el terreno con las fuerzas militares autóctonas. Es el caso de Mauritania, donde el ejército galo lucha mano a mano con las milicias locales en la lucha contra Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). El Elíseo justifica esta presencia por la necesidad de mejorar las capacidades, logísticas y humanas, del ejército de Nuakchot, para lo cual Francia ha acogido a varios oficiales mauritanos en sus academias militares en terreno francés.

A nivel material, a finales de 2010, Francia entregó a Mauritania, entre otros, cuatro aviones Tucano con una “finalidad formativa”, y se prevé la entrega de nuevos aparatos durante los próximos meses. La ayuda francesa no se limita al aspecto militar y París presionaría sobre la UE para obtener grandes ayudas financieras para el país magrebí como “gesto” por la colaboración de Nuakchot en la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico o la inmigración clandestina. París desarrolla iniciativas similares, a través de los mismos o diferentes foros internacionales, para con el resto de países de la región, tratando de ganarse sus favores con vistas a limitar el impacto de la presencia americana en el Sahel.