Juicio a Mubarak aviva temores árabes

En el mundo árabe, responsables políticos y simples ciudadanos no daban crédito a lo que pudieron seguir en directo a través de todos los canales de televisión panárabes e internacionales: ¡El depuesto presidente egipcio, Hosni Mubarak, compareciendo ante un tribunal cairota dentro de una jaula, enfermo! Como si de un vulgar criminal se tratase, el que fue todopoderoso “raïs” de Egipto durante tres décadas se veía obligado a dar cuenta, ante una corte de justicia de su país, de los muchos crímenes cometidos bajo su mandato al encuentro de sus conciudadanos. La imagen, ampliamente comentada desde Nuakchot hasta los confines del Medio Oriente, causó especial impresión en los países del Golfo Pérsico.

Para evitar una tal eventualidad, dirigentes de Arabia Saudí habían ejercido presiones hasta el último minuto sobre le Consejo Militar Supremo (CMS), máxima institución de Gobierno en el actual Egipto. Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos también hicieron lo propio, tratando de evitar un trato tan degradante para Mubarak. Pero el mariscal Mohamed Tantaui, a la cabeza del CMS, se mantuvo impertérrito ante las presiones de los países del Golfo. Sobre todo habida cuenta que durante las últimas semanas las iras de la juventud al encuentro de la institución militar habian ido en aumento, amenazando los manifestantes que habían derrocado a Mubarak con afluir nuevamente a la cuna de la revolución, la plaza Tahrir de El Cairo.

En medio de un contexto económico harto delicado, enquistadas muchas de las reformas democráticas prometidas, el CMS se encontraba en el ojo del huracán. El juicio a Mubarak se presentó para la cúpula militar del país como una oportunidad de calmar a la calle y obtener un cierto respiro. Según un diplomático occidental destinado en El Cairo, “el proceso a Hosni Mubarak otorga al CMS varios meses adicionales para tomar nuevamente la iniciativa y demostrar a los egipcios que tiene la suficiente voluntad para romper definitivamente con el antiguo régimen”. Aún así, observadores han destacado que el juicio al ex presidente es un riesgo mayor para los responsables militares, ya que Mubarak podría hacer revelaciones inoportunas en las que se vieran implicados altos cargos del CMS, pero que también podrían poner en dificultades a numerosos dirigentes árabes, sobre todo del Golfo.