Japón: ¿Hacía un Gobierno de unión nacional?

El primer ministro japonés, Naoto Kan.

Yoshihiko Noda, ministro nipón de Economía y Finanzas ha osado decir, alto y claro, lo que otros miembros del actual gabinete gubernamental piensan, veladamente, desde hace semanas. Notoria es la incapacidad del actual Ejecutivo de centro-izquierda, dirigido por el Primer Ministro Naoto Kan, para proponer alternativas ante la crisis que atraviesa el país y poner sobre la mesa un plan de reconstrucción para las regiones devastadas del noreste del país. De ahí que Noda haya llamado públicamente a los partidos políticos de su país a formar un Gobierno de unidad nacional que, según el titular de Finanzas, “es el mejor medio de llevar a buen término la reconstrucción del país después del seísmo y el tsunami del 11 de marzo”.

Ahora bien, se preguntan numerosos analistas y buena parte de la ciudadanía japonesa, ¿un Gobierno para reconducción realmente el país o, simplemente, para tratar de salvar a un partido en el poder en caída libre? La popularidad del actual Gobierno de centro-izquierda de Kan, al que pertenece Yoshihiko Noda, no pasa por su mejor momento, contando apenas con el apoyo de un 15% de la población, según los más recientes sondeos. De ahí que la formación de una amplia coalición para dirigir al país no sea sino, a ojos de muchos, una medida desesperada para recuperar la credibilidad perdida. El nuevo Gobierno incluiría al Partido Liberal Demócrata, que monopolizó el poder en Japón durante medio siglo, y el Partido Komeiko, próximo de la secta budista Soka Gakkai.

La cuestión es que, a día de hoy, ninguno de los partidos de oposición cuenta con el apoyo de los japoneses. Existe además un acusado rechazo al partido conservador, que se considera presidió el declive económico de las últimas dos décadas y que toleró el desarrollo de una cultura de corrupción y colusión entre intereses de políticos, burócratas, operados económicos y medios de comunicación, una cultura que se considera responsable del accidente en la central nuclear de Fukushima. El actual partido de centro-izquierda en el poder acabó con el monopolio del partido conservador prometiendo poner fin a las derivas desatadas por el partido conservador, reduciendo la influencia de una elite burocrática que es la que en realidad dirige Japón. Por otra parte, se cree que Noda es un “títere de los chinos”, según afirman numerosos rotativos nipones. ¿Qué hacer cuando los japoneses rechazan por igual a la oposición que a la mayoría en el poder?