Argelia se prepara para retorno del FIS

Los viejos demonios no cesan de reaparecer, incesantemente, una y otra vez, en Argelia. El espectro del islamismo político irrumpe – si es que alguna vez ha dejado de estar bien presente – con toda su fuerza en el país magrebí. El ex emir de la Liga Islámica por la Daâwa (predicación) y la yihad (LIDD, en sus siglas en francés), Ali Benhadjar, ha anunciado, en unas recientes declaraciones al portal de informaciones Tout Sur l’Algérie (TSA), la pronta celebración de un congreso constitutivo para el retorno del ex Frente Islámico de Salvación (FIS). Aunque sin dar una fecha exacta para el cónclave, Benhadjar reveló que la decisión fue tomada por antiguos responsables de la organización islamista, entre ellos Abasi Madani y Ali Belhadj, para que el FIS vuelva a irrumpir en la escena política argelina.

“El partido aún es soberano y no puede ser disuelto del modo en que lo fue. Ahora todo depende de la dirección, sólo un congreso general puede decidir su futuro y es lo que ahora deseamos”, explicó el líder islamista. El FIS era una formación política que abogaba por la creación de un Estado islámico en Argelia. La formación se impuso en las primeras elecciones libres de Argelia, las municipales de 1990. Hizo lo propio en la primera vuelta de las legislativas de 1991. Ante la perspectiva de una aplastante victoria también en la segunda vuelta, el 11 de enero de 1992, el ejército obliga al jefe de Estado de entonces, Chadli Bendjedid, a la dimisión y a la interrupción del proceso electoral. Las municipalidades y departamentos dirigidos por el FIS son disueltos. Ya por último, la propia organización es también disuelta por el tribunal administrativo de Argel, en marzo de 1992.

Benhadjar, que tras la disolución del FIS integró el maquis islamista en la región de Medea, considera que el proceso de reconciliación nacional auspiciado por presidente Abdelaziz Bouteflika es “una pantomima que ha permitido al régimen rehacer su fachada, sin más”. Para éste, “los que han dejado las armas, que en su momento tomaron en legítima defensa, lo han hecho por el bien del país y no por arrepentimiento”. Benhadjar estima que el diálogo con el poder está abocado al fracaso “porque excluye a los representantes de la oposición real, especialmente al ex FIS, clave para operar una transición pacífica, sin disturbios”.

A Benhadjar se le relaciona con el asesinato de 7 monjes cristianos en Tibhrine, en 1996, momento en que formaba parte del maquis islamista en la región de Medhea. Encarcelado, recobró la libertad en virtud de una de las amnistías decretadas por las autoridades al encuentro de islamistas presuntamente arrepentidos. En la década de los noventa, unas 300.000 personas perdieron la vida en Argelia, muchas de ellas a manos de milicias islamistas y otras víctimas del ejército, en lo que algunos han venido a denominar una “guerra civil larvada”.