El CNI echa una discreta mano al PP de Rajoy

El tono entre España y Marruecos se ha elevado – por enésima vez – durante los últimos días, después de la publicación de algunas informaciones sin verificar. De una parte, unas supuestas declaraciones del ministro de Cultura marroquí, Bensalem Himich, en las que éste reclamaba al Gobierno español y a la Junta de Andalucía la mitad de los ingresos turísticos generados por la Alhambra. El portavoz gubernamental marroquí, Jalid Naciri, y el propio Himich desmintieron tales propósitos, lo cual no contribuyó a aliviar el clima de tensión mediática. De otra parte, un diario madrileño publicó extractos de un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en el que se apuntaba a Marruecos como uno de los países que financia el islamismo en España, aunque sin dar mayores datos ni pruebas al respecto.

La consecuencia es que se ha puesto nuevamente al vecino septentrional en el punto de mira de la prensa española y, por ende, de la opinión pública. Basta un testimonio no confirmado y posteriormente desmentido de un ministro marroquí o un documento no autentificado del CNI para que exploten todo tipo de susceptibilidades. El timing elegido no ha pasado desapercibido. Los titulares coinciden con el anuncio realizado por José Luís Rodríguez Zapatero sobre la organización de elecciones generales anticipadas, el próximo 22 de noviembre, y con una ligera subida en los sondeos de intención de voto del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). ¿A quién benefician este tipo de informaciones “casuales”?

Varios analistas que siguen de cerca las relaciones hispano-marroquíes coinciden en señalar que el Partido Popular (PP) de Rajoy sería el gran beneficiado de la repentina irrupción de Marruecos en la precampaña. La mano negra del CNI planearía detrás de las informaciones vertidas por los medios. Según un experto en inteligencia marroquí consultado por Correo Diplomático, “el CNI estaría al corriente de los atentados de Atocha en 2004 y luego, para colmo, hizo creer al Gobierno de Aznar que ETA estaría detrás de la masacre, haciendo perder entonces las elecciones a la formación conservadora”. ¿Se siente culpable el CNI? ¿Estaría la inteligencia española echando una discreta mano a Rajoy filtrando informaciones a la prensa para importunar al PSOE y allanar el camino al PP?