Verdades y crédito. Por Javier Fernández Arribas

Todos los expertos coinciden en destacar que uno de los peores elementos de la crisis económica en España es la falta de confianza de los ciudadanos. No es nada nuevo pero hay que destacarlo para contextualizar buena parte de los problemas sin resolver. Sobre todo, cuando se evalúan las declaraciones de los políticos en pleno mes de agosto, cuando las dimensiones de la gravedad de la situación se han demostrado con toda su acritud en Europa y la amenaza de una nueva recesión mundial, encabezada, de nuevo, por Estados Unidos. La sensación que se expande entre los ciudadanos es que los responsables políticos de los diferentes gobiernos y, sobre todo, los dirigentes de entidades financieras no han contado toda la verdad sobre el calado real de la deuda, del déficit y de las enormes dificultades y dolorosas medidas a adoptar para superar la crisis.

La funesta gestión económica del gobierno Zapatero comenzó al no reconocer lo que ocurría, intentar minimizarlo y el remate fue dar a entender que el sistema bancario y financiero español era sólido. El pasivo inmobiliario y el elevadísimo endeudamiento internacional de los bancos y cajas de ahorra lleva lastrando la recuperación porque uno de sus efectos más perversos es el estrangulamiento del crédito para pequeñas y medianas empresas, autónomos, que crean más del 70% del empleo, y familias, una de las causas de los más de 4 millones de parados. No se trata de exigir más solvencia y garantías a los solicitantes frente a la concesión desmadrada de años anteriores, incluso a personas con reducida capacidad de pago de sus hipotecas, el problema de las entidades financieras es hacer frente a los vencimientos inexorables de sus pólizas para poder seguir disponiendo de financiación.

La responsabilidad de los políticos debe incluir afrontar la realidad de la situación para recuperar la confianza ciudadana y adoptar las medidas necesarias e imprescindibles, aunque eso implique costes electorales. Lo vemos en Italia, en Francia, antes en el Reino Unido, en los países intervenidos donde los parches sólo empeoraron el problema. En España, las reformas se han hecho a medias y tarde, y hace falta un gran acuerdo nacional para revisar las estructuras del Estado. También es absolutamente necesario que Europa avance en la armonización fiscal y la coordinación económica, es el reto para Merkel y Sarkozy, si pueden dar la talla de líderes europeos.