Tropas de elite europeas para cazar a Gadafi

Tras más de cuatro décadas de reinado incontestado, Muamar Gadafi se vio impelido a huir de su refugio de Bab Aziziya, en Trípoli, ante el imparable avance de los rebeldes, que se hicieron con el control de la capital. Desde entonces, y a pesar de que se ha puesto un elevado precio a su cabeza, el dictador se encuentra en paradero desconocido, si la menor pista fidedigna al respecto de su actual ubicación. Analistas y observadores consideran que podría haber encontrado refugio en Syrte, su ciudad natal, que desde hace varios días es objeto del acoso de las milicias insurgentes.

El poder de Gadafi se basaba, pura y simplemente, en la eliminación física de sus opositores y en la compra de la lealtad de las tribus. Por tanto, ahora que el ya ex líder libio ya no tiene ni los medios ni el poder para mantener los pilares de su poder, va a ser realmente difícil para él aguantar oculto mucho más tiempo“, estima un consejero político de una embajada francesa en el Magreb. Fuentes de inteligencia occidental han confesado a Correo Diplomático que sobre el terreno se han desplegado tropas de elite francesas e inglesas con el objetivo de dar cada al dictador.

Oficialmente, las tropas occidentales se habían limitado a protagonizar las operaciones aéreas de bombardeo a las posiciones del ejército gadafista y a prestar apoyo logístico y estratégico a las milicias rebeldes. Como Correo Diplomático desveló, el rol de los soldados occidentales fue clave para la toma de Trípoli (La traición que puso fin a la era Gadafi). “A estos (soldados) debemos la imparable progresión de los insurgentes a partir del 17 de agosto, que culminó con la toma de Trípoli y la ulterior fuga de Gadafi“, estima el consejero político francés, aludiendo al papel fundamental de un treintena de militares del comando de operaciones especiales francés presentes en las cercanías de Benghazi casi desde el inicio de la contienda.

 

Infiltrados 1.000 soldados franceses e ingleses

Expertos consultados calculan en al menos 1.000 los efectivos occidentales que operan sobre el terreno, al lado del ejército del Consejo Nacional de Transición, y que actualmente dirigen el grueso de sus esfuerzos a dar con el paradero de Muamar Gadafi. Se trata de los mencionados militares franceses, cuyo número podría ser ligeramente superior al del principio de la contienda, y a efectivos de los SAS británicos. Junto a ellos, alrededor de 800 hombres de la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE), servicio que depende directamente del Gobierno francés.

En su mayoría agentes franceses de origen magrebí, actúan clandestinamente, vistiendo los mismos uniformes que los insurgentes, para pasar totalmente desapercibidos, pasando a dirigir de facto las operaciones del ejército del CNT sobre el campo de batalla. Ante la firme convicción de los altos mandos militares de que sólo la efectiva detención de Muamar Gadafi podría poner fin a las hostilidades, o al menos contribuir a reducir los niveles de la contienda, este contingente de elite se vuelca en las labores de búsqueda del dictador. Para ello cuentan con la inestimable ayuda de aviones no tripulados de la OTAN, que multiplican sus vuelos sobre la geografía libia, incluido las grandes extensiones desérticas al sur, para detectar cualquier indicio que pudiera culminar con la final detención de Gadafi.