Alta tensión en Chile en espera de diálogo

Iñaki Aramayo. Buenos Aires.

Tras algo más de tres meses de conflicto, con un balance de un muerto, decenas de heridos, detenidos y desaparecidos, todas las esperanzas se concentran ahora en el encuentro entre el presidente Sebastián Piñera y los representantes estudiantiles, que reclaman cambios en le sistema educativo. Esta reunión constituye el primer acercamiento directo entre el colectivo de estudiantes y Piñera desde el inicio de las masivas protestas, que han minado la popularidad del jefe de Estado (26%) y han generado la sensación de que su Gobierno “ha perdido margen de maniobra”, según analistas. La cita implica un cambio de calado en la estrategia gubernamental, buscando minorar el ambiente de enorme crispación y desconfianza que existe en el país.

Los estudiantes aclararon que no pretenden un cambio brusco sino el compromiso de avanzar hacia un proceso que haga más igualitario el actual sistema educativo chileno, fuertemente segregado y en manos, casi mayoritariamente, del sector privado, en virtud de las reformas impuestas durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). El presidente dijo que “todos los ciudadanos tienen puestas muchas esperanzas en que la reunión sea fecunda, fructífera y nos ayude a resolver los problemas. Asistiré con muy buena voluntad de lograr acuerdos ”. A su vez, hizo un guiño respecto a un largo reclamo de los estudiantes. “Nuestro Gobierno – dijo – está comprometido para garantizar las becas a todos los niños y jóvenes con mérito de sectores vulnerables, y también de sectores de clase media”.

 

Concertaciones sin garantías

Los estudiantes prevén plantear un petitorio de 12 puntos en el que demandan trasladar desde los municipios hasta el Estado central la administración de los colegios públicos, para asegurar una educación pública de calidad para todos. Además, intentarán terminar con la obtención de ganancias en las instituciones de educación, que denuncian como abusivas, uno de los objetivos por los que han venido bregando. Analistas y observadores no ocultan que el acercamiento es difícil y no existen garantías de que los resultados del mismo sean satisfactorios y devuelvan la calma. El pasado 31 de agosto, sin ir más lejos, un grupo de estudiantes de secundaria ingresó al edificio del Ministerio de Educación, entró hasta el despacho del ministro y provocó destrozos antes de salir del inmueble sin oponer resistencia.

Las manifestaciones que se han venido desarrollando a lo largo de estos tres mese, y que se han situado incluso en el origen de una huelga de general de 48 horas la pasada semana, han dejado decenas de heridos, cientos de detenidos y han provocado también la muerte de un joven de 16 años durante una de las movilizaciones. El deceso provocó la renuncia del cuestionado jefe de Carabineros, la policía chilena, el general Eduardo Gordon. Informes periciales confirmaron que el balazo que acabó con la vida del adolescente provenía de la ametralladora de un suboficial del cuerpo de Carabineros, que luego intentó ocultar el hecho. El autor de los disparos fue apresado y será próximamente juzgado, mientras que nueve policías, entre ellos cinco oficiales, fueron expulsados del cuerpo por encubrimiento.