Gadafi abusaba sexualmente de las amazonas de su guarda personal

A estas alturas de conflicto en Libia, es un misterio el paradero del grueso de miembros de la guarda femenina que rodeaba a Muamar Gadafi en sus actos públicos, tanto dentro como fuera del país magrebí. No obstante, a medida que los insurgentes atacan los últimos bastiones del poder del dictador, estas amazonas ha recobrado protagonismo. Y es que, según ha trascendido, su fidelidad a Gadafi era impuesta, forzada, a través violaciones, torturas y chantajes. Lejos de esa imagen idílica que el régimen libio alimentaba, de unas mujeres que juraban castidad y lealtad al guía sin mayor aliciente que convicción personal, tan particular guarda era objeto de maltratos, sobre todo de carácter sexual.

Cinco de esas mujeres han denunciado haber sido violadas por el propio Muamar Gadafi. En un artículo publicado por el The Sunday Times of Malta, estas ex guardas del dictador habrían confiado a Seham Sergewa, una psicóloga originaria de Benghazi, ser víctimas de abusos sexuales de parte del coronel. Una de estas evoca las presiones ejercidas a su encuentro para unirse a la brigada femenina, que se estima contaba con unos 400 efectivos. Para obligarla a alistarse, las autoridades dijeron que su hermano había introducido droga en Libia a su vuelta de unas vacaciones en Malta. “O te unes a la guarda o tu hermano se pasará el resto de su vida en prisión”, la amenazaron. No le quedó otra opción, por tanto, que alistarse. Historias similares se repiten para las otras mujeres, que también confiesan haber sido violadas por el dictador antes de ser “pasadas” a alguno de sus hijos o dirigentes de alto rango.

Además de estas denuncias, Seham Sergewa también investiga las supuestas violaciones perpetradas por las huestes de Gadafi durante el conflicto armado que sacude Libia. Algunas fuentes aseguran que el dictador habría llegado a distribuir viagra entre sus soldados para animar las violaciones como arma de guerra. La psicóloga, que ha recibido decenas de testimonios concordantes en las ciudades que ha visitado, estima que unas 6.000 mujeres podrían haber sufrido abusos sexuales a manos de los soldados del dictador. Sergewa, que ha recibido el visto bueno de la Corte Penal Internacional para continuar con sus investigaciones, espera que tales violaciones tengan cabida en un futuro proceso a Gadafi. Eso sí, siempre y cuando las víctimas tengan la voluntad y el suficiente valor como para testificar.