Muere primera feminista marroquí

Wisal El Hayui. Tánger.

 

Lala Aicha, tía mayor de Mohamed VI, ha fallecido a los 81 años de edad. Apartada desde la década de los setenta de la vida pública, vivió los últimos años de su vida entre Marrakech y Tetuán, sus dos ciudades favoritas. Princesa, pero sobre todo mujer, Lala Aicha se convirtió en icono del nacionalismo marroquí en un contexto internacional convulso, marcado por la Segunda Guerra Mundial y un panorama nacional dominado por la colonización europea. A sus 17 años pasó a la historia junto a su padre, Mohamed V, en la famosa plaza nueve de abril de Tánger. Así, 1947 no sólo se recuerda como el año en el que Mohamed V pronunció su famoso discurso nacionalista en contra de los colonos. También, es el año en el que la primera feminista del país, Lala Aicha, aparece públicamente y pronuncia un discurso que pasará a la historia de Marruecos. “Un discurso perfectamente meditado por el excelente propagandista y nacionalista Mehdi Ben Barka, en el que no sólo quería llegar a los marroquíes, sino que, además quería advertir a los colonos”, explica el historiador Mohamed Hatimi.

Sin velo, vestida a lo occidental y sobre una tarima, la hija mayor de Mohamed V pedía la escolarización de las mujeres y la igualdad de oportunidades entre los sexos, en una época en la que era ese tipo de discurso era rupturista, incluso en Europa. “Francia temía que los marroquíes se nutriesen de sus ideas y se revolucionaran en su contra, y la joven princesa les mostró que no sólo habían calado en el país los progresos que la vieja Europa tanto había tardado en conseguir, sino que, directamente, estos son impulsados por una mujer”, subraya el historiador Mustafa Buazizi, quien considera que aquel discurso fue una de las mejores propagandas nacionalistas llevadas a cabo a lo largo de la historia. “El lugar elegido era clave, Tánger, en aquel por entonces, ciudad internacional. Y, por su puesto, la mera presencia de una mujer fue revelador y precursor de lo que es hoy Marruecos en el mundo musulmán”, agrega Bouazizi.

 

El colonialismo contra la modernidad

Más allá de un emblema propagandístico y político, Lala Aicha, la primera mujer que osaba salir a la calle sin velo en el Marruecos de finales de los cuarenta, se convierte en un emblema social. “La princesa nos mostró que el futuro del país estaba en nuestras manos, así lo pronunció claramente en su discurso y delante de miles de estudiantes de escuelas islámicas”, recuerda Farida de 70 años, quien estuvo presente en el Zoco Chico tangerino durante el histórico discurso. “Las autoridades locales tenían miedo de que la mujer marroquí, musulmana, copiara los hábitos de las europeas y por ello, nada más abandonar Tánger Mohamed V y la princesa lala Aicha, ordenaron arrestar a toda aquella que fuera vestida a la occidental”, añade Zohra, de 73 años. Ésta recuerda que, paradójicamente, durante el estatuto internacional de Tánger fue cuando se propagó el uso del “litam” y del “selham”, siendo el primero un velo que tapa la cara de la mujer dejando visibles solo los ojos y el segundo una especie de capa que oculta todo el cuerpo de la mujer, dejando a la vista el rostro. “Pero desde aquel discurso hasta la independencia, en 1956, nos fuimos afrancesando poco a poco. Primero llegaron las faldas y blusas, luego los mini vestidos, e incluso nos atrevimos con el bañador. Íbamos a escuelas francesas y convivíamos con franceses”, destaca Farida en un perfecto francés.

“El ojo derecho” de Mohamed V fue, sin duda, reveladora entre las mujeres del país. “Y lo ha seguido siendo en los años posteriores. Aunque hemos alcanzado un punto álgido de modernización, luego volvió a fundarse en la sociedad el conservadurismo relacionado con el islam. Yo, que en su día, fui a la escuela francesa en uniforme occidental, llevo velo y chilaba porque está mal visto que a mi edad vaya con el pelo descubierto”, critica Zohra, quien alaba que lala Aicha fuese fiel a sus ideales hasta sus últimos días de vida. “Era común ver a la princesa en todas las noticias que predecían las películas en los cines”, cuenta Zohra sobre la primera mujer musulmana que protagonizó la portada de la revista Time en 1957, un año después de la independencia de Marruecos. Después de la muerte de su padre, su hermano heredero al trono, Hassan II, la designó embajadora de Italia, Grecia, y más tarde de Reino Unido. “Muchos han considerado que fue una forma de alejar a la princesa de la vida pública marroquí”, resalta Hatimi. Desde 1973, la princesa no había ocupado ningún cargo político.