Lituania acusa a Polonia de racismo

Paco Soto. Varsovia.

 

Andrius Kubilius, primer ministro lituano, acusa a Varsovia de fomentar el “odio radical”.

Las relaciones bilaterales entre Polonia y Lituania atraviesan un nuevo episodio de tensión política después de que el primer ministro del Estado báltico, Andrius Kubilius, acusara a Varsovia de fomentar el “odio radical” contra los 25.000 lituanos que residen en territorio polaco. La mayoría de los lituanos viven en el noreste de Polonia, y se quejan de que su lengua e identidad cultural no son plenamente reconocidas. Según denunció Kubilius, en ciudades situadas cerca de la frontera con Lituania, han aparecido pintadas hostiles a este país e indicadores escritos en lengua lituana han sido tachados con los colores blanco y rojo de la bandera polaca. Varsovia, que lleva tiempo protestando por el tratamiento que Vilnius otorga a la minoría polaca en Lituania (unas 250.000 personas), rechaza las críticas del primer ministro Kubilius y asegura que lo que ha ocurrido en varios municipios fronterizos es obra de “simples gamberros que han violado la ley”. Las relaciones bilaterales entre los dos países ex comunistas son muy tensas debido al tratamiento que reciben las minorías polaca y lituana en ambos Estados y suponen un freno a la cooperación económica y política. Varsovia y Vilnius mejoraron sustancialmente sus relaciones tras el hundimiento del comunismo y la URSS, y se pensó que la llegada a la jefatura del Estado polaco del liberal Bronislaw Komorowski, que es de origen lituano, significaría un mayor reforzamiento. Pero ocurrió todo lo contrario.

 

Peores relaciones de Europa

Según el semanario ‘European Voice’, las relaciones entre Polonia y Lituania son “las peores de Europa”. Varsovia acusa a los lituanos de “nacionalistas incorregibles” y Vilnius tacha a los polacos de sufrir del síndrome de “gran potencia” regional. Por parte polaca, los conflictos con Lituania son de naturaleza económica, política y humanitaria. Varsovia se queja de la gestión de la refinería de petróleo lituana de Mazeikiai, que pertenece mayoritariamente al grupo polaco PKN Orlen, cuestiona la participación de Lituania en una unidad militar europea y critica la situación de los polacos que viven en el ex país soviético desde el siglo XVI. El ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, considera que “Polonia no puede aceptar la falta de respeto hacia la minoría polaca en Lituania”. El proyecto de reforma del sistema escolar lituano, que aumenta el número de horas de enseñanza en la lengua estatal, ha sido muy criticado por Varsovia. Polonia también acusa a Lituania de no poner en marcha una verdadera señalización bilingüe en ciudades y vías de comunicación situadas en las zonas donde reside la minoría polaca y de no respetar la grafía polaca en los documentos nacionales de identidad.