Ex general golpista polaco no irá a juicio

Paco Soto. Varsovia.

 

 

El general Wojciech Jaruzelski, que el 13 de diciembre de 1981 organizó un autogolpe de Estado para poner fin a las movilizaciones de Solidaridad contra la dictadura comunista polaca, anunció al semanario polaco ‘Wprost’ que se encuentra enfermo de cáncer. La noticia fue interpretada por algunos analistas políticos como una maniobra del ex general golpista, que tiene 88 años, para no tener que comparecer ante la justicia, que lo ha procesado por los sucesos de 1981 y una matanza de obreros ocurrida 11 años antes. Jaruzelski se sentó por última vez en el banquillo de los acusados en Varsovia por haber cometido “crímenes comunistas” el pasado mes de marzo. Compareció ante los jueces junto al ex jefe del POUP (Partido Comunista), Stanislaw Kania. Después, al sufrir una infección respiratoria, tuvo que ser ingresado en el hospital donde le fue diagnosticado el cáncer. El 2 de octubre de 2008, Jaruzelski compareció ante los jueces con otros siete ex dirigentes comunistas, y se declaró inocente de todos los cargos. Nadie niega que la enfermedad del antiguo dirigente polaco sea grave, pero como apunta el periodista y analista Bronislaw Wilstein, “le puede servir de coartada para salvarse de la cárcel”. El general Jaruzelski es un personaje muy controvertido en Polonia; genera odio en amplios sectores de la población, pero también cierta comprensión en un segmento de la ciudadanía que, aunque condene el autogolpe que organizó hace casi 30 años, considera que esta medida evitó la invasión del país por la URSS, como ocurrió en Checoslovaquia en 1968 y en Hungría en 1956. La ley marcial que implantó Jaruzelski causó un centenar de muertos y miles de detenidos en todo el país. En su defensa, Jaruzelski consideró que su instauración “fue una decisión dramática y difícil, pero justificada por razones de fuerza mayor”. Jaruzelski, que cedió el poder en 1989 para facilitar la transición a la democracia, podría ser condenado a 10 años de prisión por esta causa.

 

Inconstitucionalidad

El Tribunal Constitucional polaco declaró ilegales las medidas políticas de orden interno y externo que tomó el régimen comunista tras el decreto de la ley marcial de 1981. De momento, los magistrados han tomado la decisión de posponer el juicio contra Jaruzelski, que también ha sido acusado por el Instituto para la Memoria Nacional (IPN), un organismo encargado de investigar los crímenes cometidos en Polonia por el comunismo y el nazismo, de haber sido espía del régimen anterior en su juventud. Con la exclusión temporal de Jaruzelski de este proceso, el número de acusados por el autogolpe de Estado de 1981 en disposición de comparecer ante la justicia se ha reducido a tres de los nueve imputados. En la actualidad, sólo el ex secretario general del POUP, Stanislaw Kania, el entonces ministro de Defensa, Czeslaw Kiszczak, y la antigua miembro del Consejo de Estado, Eugenia Kempara, declararán frente al tribunal. En octubre de 2001, el general Wojciech Jaruzelski se sentó por primera vez en el banquillo de los acusados baja la inculpación de ser el responsable directo de la muerte de 44 personas durante las revueltas obreras que estallaron en las ciudades industriales de Gdansk y Gdynia (norte del país) en diciembre de 1970. El Ejército y la Milicia (policía comunista) ametrallaron a sangre fría a los manifestantes y detuvieron a centenares de personas, muchas de las cuales fueron torturadas y encarceladas. Jaruzelski, que era el máximo jefe de las Fuerzas Armadas, negó que hubiera dado la orden de disparar contra los huelguistas y atribuyó la responsabilidad de aquella matanza al entonces líder del régimen comunista polaco, Wladyslaw Gomulka.