Rajoy reconoce no ser el Mesías

 

“Nos espera una tarea muy difícil por delante. Quien piense que las cosas van a ser fáciles se equivoca, quien piense que se puede hacer sin esfuerzo se equivoca, y quien crea que esto se arregla con una varita mágica se equivoca”, declaró Mariano Rajoy en su mitin de inicio de curso político en Pontevedra. Si es difícil hacer campaña contra un partido previsiblemente ganador, lo es mucho más, cuando se es consciente de la rotunda victoria de uno mismo. Entonces, muere la ilusión y sólo queda palpar la cruda realidad. El miedo ha tenido que invadir al dirigente popular, y según todas las encuestas, futuro presidente de España. Es raro escuchar a Mariano Rajoy reconocer que la solución a la grave coyuntura española no está ni en sus manos ni en la de su partido. ¿Reconoce con ello que no todos los males de España son culpa de Zapatero y su séquito?

 

La niña de Rajoy

Después del 20-N, “la niña de Rajoy” se encontrará con una España ahogada económicamente, y no por la mala gestión de su creador, sino por los caprichos del libre mercado que a ultranza defienden los populares. Rajoy lo tiene claro, hay que crear más empresas y ellas darán trabajo a los millones de parados que hay en el país, concretamente, pretende sacar de las listas del paro a tres millones y medio de españoles. ¿En qué condiciones trabajarán? ¿Con qué tipo de contrato? ¿Qué futuro les espera? Estas cuestiones no encuentran respuesta en el programa que Ana Mato, directora de la campaña del PP, ha lanzado recientemente y con el que ha dado el pistoletazo de salida a la precampaña.

“La niña de Rajoy”, además, tendrá, después de los próximos comicios, muchos menos hospitales y centros médicos a los que acudir. Tendrá que conformarse con ir a un colegio en el que se aglutinarán a los alumnos y en el que los profesores no podrán atenderla en caso de una necesidad especial. Y ello, porque su creador tiene previsto reducir el número de docentes en colegios e institutos e invertir menos en infraestructuras sanitarias. Eso sí, tiene planeado ayudar a empresarios y emprendedores, en cuyas manos deja el futuro de su niña y del resto de los españoles. Y bajo ningún concepto pretende incrementar el impuesto de los más ricos, en esto sí que son “comunistas” los populares.

 

Cataluña y Rubalcaba

Pero lo que peor le sabe a Rajoy, y posiblemente no pueda solucionar, es que “su niña” no podrá ir a estudiar a Cataluña sin saber catalán. Pese a que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha dado un plazo de dos meses a la Generalitat para que el castellano sea también lengua vehicular, Artur Mas lo ha dejado claro, en materia lingüística no cederá. “Según qué cosas quiera hacer el PP cuando gobierne en España en materia lingüística e identitaria, es evidente que con CiU y con el actual Gobierno habrá poca cosa a hacer. Deberán elegir”, dijo el president de la Generalitat en la emisora RAC1. Y precisamente de CiU, el Partido Popular ha copiado el lema de la actual campaña, “Empieza el cambio”, usada por el partido catalán en los comicios autonómicos de 2010. Con esta sentencia, los populares no sólo se presentan como la alternativa al PSOE, sino que, además, dan por sentado su triunfo.

Mientras tanto, los socialistas han preferido destacar en el video de campaña a su líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, con el lema “Rubalcaba, sí”. Ambos partidos han caracterizado una campaña austera, afín a los tiempos que corren, y radicalmente opuesta en cuanto a promesas. Rubalcaba apela a la subida de impuestos a los españoles más pudientes, rechaza el recorte en educación y sanidad y promete más ayudas sociales, más contratos de formación y más subvenciones a empresarios para que mantengan esos contratos. En lo único en lo que se han puesto de acuerdo, y para sorpresa de todos, PP y PSOE, es en la reforma exprés y sin referéndum de la constitución. España fija en contra de la voluntad del resto de partidos, un techo para el déficit público, una medida que más que ayudar a los españoles, tranquiliza a los alemanes y franceses.