Polonia reclama justicia por los crímenes del Este comunista

Paco Soto. Varsovia.

 

Cuerpos de las víctimas de la masacre del bosque de Katyn, donde se produjo la ejecución en masa de ciudadanos polacos, muchos de ellos oficiales del ejército, por la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. Entre 15.000 y 22.000 polacos fueron ejecutados sólo durante la primavera de 1940.

 

El Gobierno polaco pidió oficialmente la constitución de un tribunal internacional que juzgue los crímenes cometidos en Europa del Este por el nazismo y el comunismo. Es la primera vez que Varsovia da su apoyo a una iniciativa impulsada por Suecia y ex países socialistas europeos como Letonia, Lituania, Estonia y Eslovenia a favor de la condena de los regímenes totalitarios que asolaron el Viejo Continente en el siglo XX. El pasado 23 de agosto, Polonia participó en la Jornada Europea en recuerdos de las víctimas de los sistemas totalitarios y autoritarios.

Ahora, Polonia, según fuentes gubernamentales, quiere “dar un paso adelante y dejar claro que condena todos los totalitarismos y pide justicia por las víctimas del nazismo y del comunismo”. En su empeño por constituir un tribunal internacional, Varsovia ha conseguido el apoyo de Estados como Francia y Chequia. El Ministerio de Justicia y el Instituto de la Memoria Nacional (IPN), que persigue los crímenes nazis y comunistas en Polonia, podrán en marcha una estrategia a favor de la constitución de dicho tribunal. Los dirigentes polacos consideran que esta institución es necesaria, porque “los crímenes del nazismo fueron juzgados en Núremberg, pero no es el caso de los crímenes soviéticos”.

En los países de Europa central y oriental que vivieron durante más de 40 años dictaduras comunistas brutales, buena parte de la sociedad civil plantea la necesidad de condenar los crímenes del comunismo y de equipararlos a los del nazismo y el fascismo. Este objetivo ha sido boicoteado reiteradamente por sectores de la izquierda poscomunista europea pero también por algunos dirigentes socialdemócratas que se niegan a equiparar el sistema totalitario comunista, al que suelen calificar de “estalinismo”, con el nazismo y el fascismo.

 

La justicia debe actuar

Neela Winkelannova, responsable de Asuntos Europeos del Instituto de Estudios de Regímenes Totalitarios de Praga, considera que “la justicia no ha actuado contra el estalinismo en la mayoría de los países del antiguo bloque soviético, y debe de hacerlo lo más rápidamente posible”. Según Winkelannova, “el estalinismo no hace parte del pasado, es un sistema que está presente a nuestro alrededor. Numerosas personas que han hecho parte de este régimen totalitario y que lo han dirigido, ocupan todavía funciones importantes en la sociedad”. Neela Winkelannova considera que “la comunidad internacional tiene que juzgar los crímenes del comunismo y castigar a los culpables, porque sería importante para los centenares de miles de víctimas” de este sistema, que después de la Segunda Guerra Mundial fue impuesto violentamente por la URSS a Europa del Este.