Melilla veta a los alimentos de Marruecos


Protestas ante las vallas de acceso a la ciudad autónoma de Melilla.

 

Los musulmanes de Melilla han vuelto a alzarse contra las políticas del Partido Popular, al frente del poder en la ciudad autónoma. se encuentra nuevamente en el centro de la noticia. En esta ocasión, no es por haber alzado una bandera de Marruecos, ni por ser víctimas de políticas xenófobas. Ahora, se trata, ni más ni menos, que de la alimentación. Y es que la Guardia Civil ha prohibido a cualquier melillense introducir en la ciudad autónoma carne, pollo, leche y sus derivados, y pescado, para el consumo personal. Según las autoridades locales, las causas son exclusivamente sanitarias, aunque no niegan evitar con ello el contrabando de alimentos, cuyo precio es mucho menor en el país vecino.

“Es inaceptable e inadmisible que se multe a melillenses humildes por el hecho de pasar a Melilla un par de kilos de pollo o carne de ternera, huevos o yogures”, dice Mohamed Tieb, portavoz de la comisión islámica de Melilla, quien ha instado a los marroquíes, tras una multitudinaria marcha en la ciudad, a que no paguen las multas. Sin embargo, según Antonio María Claret, delegado de gobierno en la ciudad autónoma, “no se ha establecido ninguna ley nueva, estos controles se llevan haciendo desde siempre, sólo que últimamente han aumentado los casos de importación de alimentos”.

“No sólo nos molesta que nos impidan, sin justificación alguna, importar alimentos de consumo personal, lo más grave es la forma en que los guardias civiles nos tratan”, subraya Hafida. Tanto Melilla como Ceuta no quedan amparadas por el régimen aduanero de la Unión Europea. Y en estos casos tampoco se puede poner en práctica la ley de contrabando. “Tengo claro los motivos, es puro racismo. Soy melillense, pero el hecho de llevar un pañuelo sobre la cabeza me convierte directamente en “mora” pese a mi pasaporte rojo”.

“El colmo es que esos mismos agentes consumen los productos provenientes de Beni Ensar y Farjana (localidades fronterizas con Melila), por lo baratos que son y por la calidad de los mismos”, añade Tieb, quien apoyado por Coalición por Melilla, oposición musulmana al PP, ha convocado una caravana de coches para el próximo sábado después del rezo del “assar”.

 

Conflicto por dos kilos de sardinas

Hafida, melillense y natural de Nador, acude a su ciudad natal todos los fines de semana para visitar a su familia. A la vuelta aprovecha para llevarse los productos alimenticios que más le gustan de Marruecos. Pasteles, bollería, queso, carne e incluso pan ha comprado desde siempre Hafida en Marruecos para el consumo familiar en su casa de Melilla. Desde hace unos meses, la guardia civil le prohíbe pasar la frontera con estos productos.

Jalid, tangerino residente en Alicante, pasa las vacaciones en su ciudad siempre que puede, a la vuelta, Jalid se lleva consigo todo tipo de alimentos. Queso blanco, típico del norte de Marruecos, carne, pollo o leben, productos que ha llevado consigo desde que se fue a trabajar en la ciudad levantina en una empresa de calzado. A diferencia de Hafida, Jalid nunca ha sido obligado por la Guardia Civil en la frontera a tirar tales productos. ¿Por qué sólo en Melilla?

La polémica en torno a los productos marroquíes comenzó en agosto de 2010. En aquel por entonces, las consecuencias del enfrentamiento en aduana fueron mucho más graves. Mustafa Bellahcen, estudiante marroquí en Melilla, fue increpado por la guardia civil por llevar consigo en una bolsa de plástico un kilo de sardinas frescas. Las autoridades fronterizas reconocieron haber vetado el paso de pescado por cuestiones higiénicas, pero negaron haber propiciado una paliza al joven estudiante.

El suceso, una vez más, derivó en un malestar diplomático. Mientras que Tayeb Fassi Fihri, ministro marroquí de Asuntos Exteriores exigía explicaciones a Luis Planas Puchades, entonces embajador español en Marruecos, el ministerio de Asuntos Exteriores de España negaba los hechos.