La realidad pasa factura. Por Javier Fernández Arribas

 

La mar suele devolver a las playas gran parte de la basura que los humanos vertemos con la absurda creencia de que nos desembarazamos de ella para siempre. Incluso cuando los cadáveres reposan en el fondo del mar, con una gran losa atada a sus pies, llega alguien que lo descubre y lo cuenta. Y aunque buena parte de la basura es verdad que se mantiene en la oscuridad, existen buenos ejemplos conocidos que nos permiten adivinar sobre qué estamos nadando y guardando la ropa, cada día. La historia, el tiempo pone a cada uno en su sitio y reclama a cada uno sus responsabilidades cuando el engaño y la ignominia no pueden sostener por más tiempo unos intereses construidos como un castillo de naipes. Es el caso de Grecia en el seno de la Unión Europea y en el Euro.

Otros países, que han sufrido gobiernos nefastos, están pasado su propio calvario como Irlanda y Portugal; mientras las próximas piezas a cobrar por unos mercados insaciables que se benefician de una pésima gestión nacional y europea son Italia y España, sin perder de vista a Francia y a Alemania. En el seno de los gobiernos de cada país europeo no se han exigido a los interventores y reguladores las responsabilidades pertinentes en su gestión fiscalizadora del poder político para evitar excesos en el gasto, abusos en el endeudamiento, engaño en la presentación de las cuentas y egoísmos electoralistas que hipotecaran el presente y a las próximas generaciones.

Tenemos a Grecia en la picota y los que sufren son los bancos franceses y alemanes. Son los responsables del ingreso automático de la entonces dictadura griega de los coroneles en la CE y, posteriormente, del maquillaje de las cuentas para su ingreso en el Euro aunque no reunía las mínimas condiciones; pero los negocios coyunturales pesaron más que la sensatez de futuro. Ocurre también con las ampliaciones comunitarias al Este de Europa, colocando al viejo continente al borde de morir de éxito porque la toma de decisiones es arcaica y nadie admite una reforma que implique una merma de poder y porque falta liderazgo y categoría política para afrontar una crisis que exige más Europa para superarla. Se dan pasos hacia un gobierno europeo, pero no pueden ser tan lentos y cada uno tendrá que asumir las pérdidas que requiera la sinrazón de Grecia: los políticos que consintieron los enormes negocios especulativos y los bancos, franceses y alemanes, que prestaron y ganaron fortunas con su deuda.