Jefa Gobierno eslovaca supera moción censura

Paco Soto. Varsovia.

 

 

La primera ministra de Eslovaquia, la democristiana Iveta Radicová, superó una moción de censura que presentó la oposición de izquierda, que acusa a esta dirigente de estar implicada en asuntos de clientelismo y de no haber sabido imponer orden y unidad a la coalición de centroderecha que gobierna el país desde hace más de un año. Radicová, de 54 años, es la líder de la Unión Democrática y Cristiana eslovaca (SDKU-DS). Tras ganar las elecciones legislativas del 12 de junio de 2010 se convirtió en la primera mujer de gobierno en Eslovaquia y la Europa central poscomunista. En estos comicios, la dirigente democristiana desbancó del poder al socialista Robert Fico, un antiguo ‘aparatchik’ comunista que gobernó Eslovaquia con el apoyo de dos partidos de extrema derecha.

Radicová, que cuenta con muchos enemigos políticos en la derecha más conservadora y en la izquierda poscomunista, aseguró tras su victoria que “seremos un gobierno en pro de los ciudadanos, un gobierno de responsabilidad cívica y cooperación”. La oposición considera que no ha podido cumplir sus promesas, y la acusa de fomentar el amiguismo y el clientelismo en la sociedad para mantenerse en el poder. Socióloga de formación, Radicová fue ministra de Trabajo y Asuntos Sociales en 2005-2006, cuando el equipo dirigido por el ultraliberal Mikulas Dzurinda impulsó reformas económicas y sociales muy impopulares, y fue elegida diputada en 2006.

En abril de 2009 se presentó a la presidencia de Eslovaquia, pero perdió frente al ex comunista Ivan Gasparovic. A finales de 2009 renunció a su escaño parlamentario, tras ser criticada por haber votado en lugar de una compañera ausente. “Cometí un error y la única forma de redimirme era renunciar a mi escaño”, reconoció Radicová.

 

Democristiana moderada y dialogante

Iveta Radicová estuvo casada con un humorista que falleció en 2005 y con el que tuvo una hija. Entre 2006 y 2009 vivió como pareja de hecho con un deportista paralímpico, lo que le valió duras críticas de los sectores conservadores de la Iglesia católica, una institución que en Eslovaquia tiene mucho poder social. También fue criticada por la Iglesia por negarse a condenar el aborto. Radicová mantiene una postura de respeto y diálogo respecto del movimiento gay y de las minorías étnicas que viven en Eslovaquia como la gitana y la húngara.

La líder democristiana se ha convertido en un verdadero fenómeno social, transmitiendo una imagen de mujer firme, pero sensible, y educada y culta que no acepta las reglas del juego tradicionales impuestas por los hombres en la política de Eslovaquia. Radicová asegura que su modelo político y de mujer es la canciller alemana Angela Merkel, pero algunos analistas destacan en ellas ciertas similitudes con la dirigente socialista francesa Ségolène Royal