España también rechaza a rumanos gitanos

Ouissal El Hajoui. Servicio Especial. Madrid/Barcelona.

 

 

Son europeos desde 2007, pero el de los gitanos rumanos es el colectivo más rechazado por los ciudadanos y gobiernos del Viejo Continente. Por su parte, estos han creído encontrar en la libre circulación de mano de obra dentro del espacio comunitario la solución a la pobreza en la que viven inmersos. Primero fueron los italianos los que rechazaron el aglutinamiento de este colectivo en las afueras de las ciudades. Silvio Berlusconi llegó incluso a crear autobuses exclusivos para inmigrantes, promoviendo un nuevo concepto, una etapa ulterior, del apartheid. Durante meses, Il Cavaliere auspició la expulsión de los gitanos rumanos de su país. Francia no se quedó atrás, y Zarkozy también hizo todo lo posible porque este colectivo abandonara el territorio del Hexágono en 2010. Y ahora, por fin, parece que le ha tocado el turno a España.

El Gobierno central lo tiene claro. En tiempos de crisis no hay solidaridad que valga. El ministerio de Trabajo ha decidido solucionar las altas tasas de paro mediante la solicitud a Bruselas de la restauración de un permiso de trabajo a los ciudadanos europeos provenientes de Rumanía. Y la Unión Europea (UE) ha aceptado, alegando que Rumanía, pese a formar parte del espacio Schengen recoge en su tratado de adhesión una moratoria de siete años. Es por ello que hasta 2014, España no tiene la obligación de aceptar la libre circulación de los ciudadanos rumanos. “El objetivo de esta medida es que no se explote a los rumanos en el contexto de la crisis, además de evitar que sobrevivan promoviendo la economía sumergida”, señala José Blanco, portavoz del Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero y ministro de Fomento.

 

Clandestinidad y mendicidad

Según Anka, residente en Madrid desde 2009, la nueva medida es insuficiente. “Los rumanos seguimos teniendo el derecho a viajar por todo el territorio europeo y nadie puede controlar dónde se establece una persona y qué actividades clandestinas puede llegar a realizar”, señala ésta, dependienta en una tienda de recuerdos de la Puerta del Sol. “España nos gusta porque es un país muy distinto al nuestro en todas las perspectivas. Y es más fácil que en cualquier otro país europeo ganarse unos duros”, comento Mijail, gorrilla en Valencia. Por su parte, Christina, estudiante universitaria en Madrid, considera que la postura del Gobierno español no hace sino promover la mendicidad de sus compatriotas. “En Rumanía se piensa que viajar a España es la solución a la pobreza y no es así, la mayoría vienen a seguir mendigando. Espero que con ello se den cuenta de que en el sur de Europa no todo es fácil”, recalca.

Las pasadas elecciones autonómicas en Cataluña han estado marcadas por el discurso xenófobo del Partido Popular (PP). Un discurso centrado en los ciudadanos musulmanes esencialmente, aunque Xavier García Albiol, alcalde de Badalona, ha dirigido también su campaña hacia los rumanos-gitanos que residen en la ciudad. Albiol, quien fue denunciado por SOS Racismo, distribuyó panfletos en los que responsabiliza a este colectivo de los males de la ciudad. “No queremos rumanos”, rezan los folletos que la propia Alicia Sánchez Camacho, líder del PP catalán, repartió por los suburbios barceloneses, donde más rumanos se concentran.

“Puede que me haya propasado al decir que los rumanos son una plaga que sólo delinque, pero los ciudadanos están de acuerdo en que son un problema para el desarrollo de la ciudad catalana” declaró el alcalde a su salido de los juzgados. Pese a ser preocupante, Albiol venció en Badalona y Camacho obtuci en toda Cataluña un resultado histórico, un resultado que presagiaba el resultado de las elecciones municipales españolas.