19% de jóvenes húngaros con nazis y fascistas

Paco Soto. Varsovia.

 

 

Un estudio del Instituto de Investigación TÁRKI de Budapest reveló recientemente que dos jóvenes de cada 10 menores de 35 años (el 19% de la población juvenil) en Hungría simpatizan con el Movimiento para una Hungría Mejor (Jobbik), un partido de extrema derecha liderado por Gábor Vona que consiguió el tercer puesto en el Parlamento en las últimas elecciones legislativas. Jobbik recoge el legado ideológico de los fascistas y nazis húngaros y ha convertido el rechazo a los gitanos, los extranjeros pobres y los judíos en uno de sus principales objetivos políticos.

Según dicho sondeo, el 56% de la juventud húngara daría su apoyo en unas elecciones al Fidesz, el partido de centroderecha de Viktor Orban, que gobierna el país magiar con mayoría absoluta. El 14% de los jóvenes votaría por los socialistas y el 11% por LMP, un pequeño partido ecologista y de izquierda. El responsable de la encuesta, el sociólogo Endre Sík, piensa que el giro a la derecha de la juventud húngara es fruto de factores políticos y sociales como, por ejemplo, la débil tradición democrática de Hungría, que vivió buena parte del siglo XX bajo regímenes autoritarios de signo fascista y comunista, y la ausencia de una alternativa a la actual derecha gobernante.

Para Sik, la sociedad húngara es bastante racional, pero es muy cerrada, y cita un paralelismo con países ex comunistas como Ucrania, Bielorrusia y Moldavia. “A pesar de decenios de comunismo, los valores de la clase media cristiana están muy arraigados, sobre todo en el ámbito cultural”, indica Endre Sik. El sociólogo señala que la izquierda húngara tiene enormes dificultades para ser alternativa política a la derecha, porque tiene “un pasado poco glorioso” debido a su implicación con la dictadura comunista durante más de 40 años, y carece de “atractivo” para los jóvenes.

 

Magyar Garda

La ausencia de movimientos juveniles políticamente sólidos, según dice Endre Sik, “ha empujado a una parte de los jóvenes menores de 35 años a caer en manos de grupos solidarios con ideas muy simples o de Magyar Garda (un grupo paramilitar de extrema derecha muy violento)”. Magyar Garda ha sido ilegalizado por la justicia, pero sus miembros siguen actuando como fuerza de choque de la extrema derecha parlamentaria en todo el país. Según la citada encuesta, el partido Jobbik tiene fuerza entre los jóvenes universitarios húngaros, sobre todo en las facultades de letras, derecho y medicina, mientras que los estudiantes de carreras económicas y técnicas están más alejados de las ideas extremistas y racistas.