Bielorrusia boicotea la cumbre UE-Europa del Este

Paco Soto. Varsovia.

 

El presidente de Bielorrusia durante un discurso en al Asamblea Nacional en Minsk.

 

Bielorrusia decidió boicotear sin contemplaciones la cumbre del Partenariado Oriental que la Unión Europea (UE) organizó el 29 y 30 de septiembre en Varsovia con seis Estados postsoviéticos. Además de Bielorrusia, fueron invitados Ucrania, Moldavia, Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Bielorrusia, un país de la antigua URSS dirigido con mano de hierro por Aleksander Lukashenko, quiso de esta forma responder a las presiones ejercidas por los dirigentes europeos contra Minsk en señal de protesta por las reiteradas violaciones de las libertades y los derechos humanos.

El régimen autoritario de Lukashenko, dirigente al que George W. Bush calificó de “ultimo dictador de Europa”, decidió boicotear la cita varsoviana, porque, según hizo saber en un comunicado, “la víspera de la cumbre del Partenariado Oriental, sus organizadores adoptaron medidas discriminatorias contra Bielorrusia, al negarse a invitar al presidente”. Por tal motivo, “Bielorrusia, que participó activamente en la preparación de la cumbre, consideró que era imposible en esas condiciones su presencia” en Varsovia. Lukashenko no fue invitado por la sencilla razón de que UE le impuso una prohibición de visado en su territorio debido a la violación de los derechos humanos en su país.

La decisión bielorrusa desató las críticas de la UE. “No podemos reiniciar el proceso de acercamiento (con Minsk) si no se llevan a cabo progresos manifiestos hacia la democratización y el respeto de los derechos humanos”, dijo el presidente del Consejo Europeo de la UE, Herman Van Rompuy. Por parte del Reino Unido, el viceprimer ministro, Nick Clegg, declaró que “el régimen de Aleksander Lukashenko es culpable de graves violaciones de los derechos humanos. Ha destruido a la oposición y hace todo lo posible para mantenerse en el poder”. La UE adoptó una declaración donde pide al régimen de Aleksander Lukashenko la “liberación inmediata y rehabilitación de todos los presos políticos” y le insta a “poner fin a la represión de la sociedad civil y de los medios y la apertura de un diálogo con la oposición política”.

 

Tensión con Ucrania

La cumbre del Partenariado Oriental en Varsovia también estuvo marcada por las tensiones con Ucrania y su presidente, Viktor Yanukovitch, debido a la controversia suscitada por el juicio por abuso de poder contra su principal rival política, Yulia Timoshenko, ex primera ministra y líder de la Revolución Naranja de 2004. La UE puso en guardia a Kiev por el juicio contra Timoshenko, porque considera que es un proceso con connotaciones políticas que podría condicionar la negociación de un acuerdo de asociación entre Bruselas y Ucrania. Al parecer, este acuerdo podría firmarse el próximo mes de diciembre, según anunciaron los organizadores de la cumbre.

El ‘premier’ polaco Tusk informó de que “hemos hablado claramente de este asunto” con la delegación ucraniana. Por su parte, el primer ministro francés, François Fillon, reconoció que este proceso judicial es “un problema”, y Herman Van Rompuy explicó que “hemos expresado nuestra preocupación sobre la situación de la antigua primera ministra Yulia Timoshenko y hemos rechazado la utilización selectiva del código penal contra miembros de la antigua administración” ucraniana.

 

Ayuda técnica y financiera

La cumbre adoptó la apertura de negociaciones, “a partir de finales de año”, con Georgia y Moldavia para impulsar la cooperación económica y política, pero puso como condición que ambos Estados hagan “progresos suficientes” en materia de transparencia económica, modernización de sus aparatos judiciales y lucha contra la corrupción. La cumbre también aprobó incrementar la ayuda técnica y financiera de la UE a los países de la antigua URSS a través de mecanismos como el Banco Europeo de Inversiones (BEI), según confirmó su vicepresidente, Wilhelm Molterer.