Obama impone su escudo antimisiles a Europa del Este

Paco Soto. Varsovia.

 

 

El Pentágono instalará una base de interceptores de cohetes de medio alcance y del modelo SM-3 en Rumanía en el marco del escudo antimisiles (ABM) que el presidente Barack Obama quiere impulsar en Europa del Este. El acuerdo fue presentado públicamente hace unos días por el ministro de Asuntos Exteriores rumano, Bogdan Aurescu. El complejo de interceptores de misiles en Rumanía, cuya construcción costará unos 400 millones de dólares, funcionará en la base aérea de Deveselu, cerca de la ciudad de Caracal, en el sur del país y a unos 70 kilómetros de la central nuclear búlgara de Kozloduy.

Según Bucarest, entre 200 y 500 militares estadounidenses serán desplegados en esta base. Las autoridades de Rumanía también han puesto a disposición de las tropas estadounidenses para sus acciones en Irak y Afganistán la base aérea de Mihail Kogalniceanu y el puerto marítimo de Constanza, que es el más importante del país. El presidente rumano, Traian Basescu, aseguró que el escudo antimisiles de Obama proporcionará a Rumanía “el grado de seguridad más alto de su historia” y dio por sentado que “no está dirigido contra Rusia”.

Obama descartó el escudo antimisiles en Polonia y Chequia de George W. Bush, porque lo consideró demasiado costoso y técnicamente ineficaz, pero no renunció a su propio proyecto de seguridad para Europa del Este. El primer paso que dio Washington el año pasado fue el despliegue de varias lanzaderas de misiles ‘Patriot’ y de un contingente de 100 militares estadounidenses para asegurar la vigilancia y mantenimiento de la base, situada cerca de la pequeña ciudad de Morag, en el noreste de Polonia y a un centenar de kilómetros de la frontera con Rusia. Ambos países ratificaron recientemente el acuerdo.

 

Base aérea

Además, Obama decidió que a partir de 2012 instalará una base aérea permanente en Polonia, donde los estadounidenses se encargarán de formar a pilotos polacos de los cazas F16. En esta base podrán estacionar los aparatos F16 procedentes de Aviano en Italia y aviones de transporte Hércules C130. El año pasado, el ministro de Defensa polaco, Bogdan Klich, y la Casa Blanca anunciaron la apertura de la base, que fue criticada por Rusia. Moscú hizo saber a Washington y Varsovia que un proyecto bélico bilateral de esta naturaleza pone en peligro la estabilidad de Europa.

Los ministerios de Defensa estadounidense y polaco han firmado un memorando de cooperación que ha de facilitar el acceso a los dos mercados a las empresas del sector armamentista de Estados Unidos y Polonia. Además, el Pentágono respaldará la modernización de las fuerzas especiales polacas para que en 2014 Varsovia pueda convertirse en un socio con plenos derechos del Mando de Operaciones Especiales de Washington. Estados Unidos también llegó a un acuerdo con Bulgaria para instalar dos radares.

 

Rechazo ruso

La reacción de Rusia ha sido de rechazo frontal al proyecto antibalístico de la Administración demócrata estadounidense. El presidente ruso, Dmitri Medvédev, consideró que el plan de Estados Unidos obligará a Moscú a desarrollar sus instrumentos de defensa antimisiles. El jefe de la Dirección General Operativa del Estado Mayor del Ejército de Rusia, general Andreï Tretiak, manifestó que el despliegue de antimisiles estadounidenses en Europa representa una amenaza real para su país.

“El despliegue de elementos antimisiles estadounidenses en Rumania o los Balcanes se puede justificar porque potencialmente están dirigidos contra las amenazas que provienen del Oriente Próximo”, manifestó a la agencia rusa RIA Novosti, Evgueni Buzhinski, miembro del grupo internacional de expertos del Centro de Investigaciones Políticas (PIR) de Moscú. Pero el caso de Polonia “es mucho más problemático, porque puede envenenar de nuevo las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, y esto es una mala noticia”, agregó el experto.