Addoha acusada de fraude y extorsión

En el centro de la imagen Anas Sefrioui, presidente director general de Addoha y uno de los hombres más ricos de Marruecos.

 

La constructora sevillana Torreblanca, que ha llevado ante los tribunales a la principal promotora inmobiliaria de Marruecos, Addoha, a la que acusan de echarlos de su propia obra y robarles su maquinaria, no cesa en su empeño para que se haga justicia ante lo que consideran un “flagrante delito de fraude y extorsión” a su encuentro. Tras haber organizado varias campañas mediáticas y poner en marcha una Web de denuncia, los propietarios de Torreblanca interpelaron directamente, en su momento, al Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero, la embajada de España en Rabat e incluso la delegación diplomática marroquí en Madrid. Todo en vano.

Cansados de no recibir respuesta, Torreblanca ha empezado a contactar, hace algunas semanas, a los grupos parlamentarios andaluces, buscando tratar de reactivar un dossier en el que reclaman a Addoha el pago de 1,8 millones de euros. Manuel Dueñas y Rodrigo Rodríguez, que pusieron en marcha la empresa Torreblanca Construction Maroc, a la que la promotora Addoha subcontrató 240 viviendas sociales en Tánger, lamentan que las autoridades mantengan en su discurso oficial que la relación bilateral es buena e insten a invertir en Marruecos si se dan estas situaciones, “¡que no son aisladas!”, precisan. Dueñas y Rodríguez citan los casos de otras empresas andaluzas también víctimas de Addoha, destacando el de la gaditana Crotalon.

 

Relato de una extorsión

Los propietarios de Torreblanca exigen una reunión de alto nivel entre ambos gobiernos que clarifique la situación. “De no hallar una solución, pedimos que el Ejecutivo español de la voz de alarma sobre los riesgos que corren los empresarios que quieran invertir en el vecino país”, declara Manuel Dueñas. Torreblanca firmó, hace un año y medio, un contrato con Addoha para construir viviendas sociales en Tánger. La constructora sevillana cruzó el Estrecho con maquinaria y materiales por valor de 350.000 euros, reclutando a un total de 160 trabajadores para llevar a buen puerto la obra. Según Torreblanca, “comenzamos a construir, pero Addoha nos pagaba con retraso y consiguieron estrangular a nuestra empresa, que no pudo cumplir sus obligaciones con los proveedores”.

Aún así continuaron hasta que, según su propia versión, algunos responsables de la promotora marroquí fueron a la obra y los expulsaron por la fuerza, alegando que el solar era suyo. “Los marroquíes estuvieron acompañados por políticos de Tánger y agentes de la Policía, pero no de una autoridad judicial”, señala Rodrigo Rodríguez. Cuando días después Torreblanca envió a un delegado para tratar de recuperar su maquinaria y material, éste fue violentamente agredido, hasta el punto que se le provocó un traumatismo craneoencefálico. Torreblanca solicitó en aquel momento el amparo del Gobierno español por “invasión ilegal e ilegítima” por parte de Addoha de las instalaciones donde estaba trabajando.

 

Addoha, ¿por encima de la ley?

Por los impagos acumulados y el material sustraído, Torreblanca reclama a Addoha casi dos millones de euros. Pero el juicio ha sido aplazado hasta en dos ocasiones, el mismo día de la vista. Por su parte, Addoha afirma haber actuado conforme a la legalidad. Además, afirma que, a medida que avanzaban los trabajos, los pagos a la constructora española eran efectuados. Según Addoha, el contrato se firmó con su filial IMMOLOG y la obra debía estar acabada en febrero de 2011, pero se incumplieron plazos. Torreblanca desmiente esta eventualidad y destaca cómo en el libro de obra se firmó un avance hasta junio.

“El problema es que el libro de obra, como todo lo demás, también están en sus manos desde que invadieron nuestras instalaciones”, aseguran. Addoha afirma que tuvo que pagar unos 225.000 euros a los proveedores de Torreblanca y que se notificó a la empresa sevillana la caducidad del contrato a través de un funcionario judicial, el 13 de mayo de 2011. Por su parte, Torreblanca diserta que la intervención en los terrenos por parte de Addoha fue anterior a los hechos mencionados. Torreblanca estima las pérdidas en dos millones de euros, que eleva hasta los cuatro millones “porque han minado nuestra reputación, ante proveedores y bancos”, declaran sus propietarios.

 

Trato de favor

Addoha, cuyo presidente director general Anas Sefrioui, uno de los hombres más ricos de Marruecos, se considera alguien próximo a Palacio, es el primer operador inmobiliario de Marruecos, con programas en marcha para la construcción de 190.000 viviendas y con unas reservas de terreno de alrededor de 6.000 hectáreas. Entre otros, el liderazgo de Addoha, que cotiza en la Bolsa de Casablanca desde 2006, se debe a su omnipresencia en el sector de la vivienda social, a través de la adjudicación de numerosas licitaciones por parte del Ministerio del Hábitat y Urbanismo, encabezado por Tawfiq Hejira, sufragadas a través de los presupuestos generales del Estado promovidos por el Ministerio de Economía y Finanzas, de Salaheddine Mezzouar.

La “extraña connivencia” entre Addoha y el Estado ha sido puesta de relieve en múltiples ocasiones. Uno de los que ha denunciado con mayor insistencia esta relación es Miloud Chaâbi, un poderoso hombre de negocios, a la cabeza de Ynna Holding, uno de los grupos de mayor peso del reino. En 2006, Chaâbi arremetió contra la cesión de terrenos del sector público a manos de Addoha por valor de 7.000 millones de dirhams (unos 640 millones de euros). “Las partes comprometidas, especialmente Addoha y el ministerio de Finanzas, tendrán que presentar sus cuentas”, declaró entonces el presidente de Ynna Holding. Años después, el grupo de Annas Sefrioui continúa acumulando contratos, sobre todo públicos, sin que nada ni nadie parezcan poder interferir en su imparable marcha.