Polonia: Una mediocre campaña electoral. Por Mariusz Borkowski

El partido del primer ministro, Donald Tusk, es el gran favorito para alzarse con la victoria en las elecciones legislativas polacas.

 

Polonia celebra el 9 de octubre elecciones legislativas. Todo indica que la Plataforma Cívica (PO), el partido de centroderecha del primer ministro Donald Tusk que gobierna el país desde hace cuatro años, volverá a ganar las elecciones. Y el partido ultraconservador Derecho y Justicia (PiS) de Jaroslaw Kaczynski, hermano gemelo del presidente Lech Kaczynski, muerto en accidente aéreo en Smolensk (Rusia), hace 18 meses, perderá los comicios. Los dos principales contrincantes son la derecha radical y el centroderecha liberal. Tusk y Kaczynski.

Las otras opciones que, como indican los sondeos, conseguirán representación parlamentaria son los socialistas de Alianza de la Izquierda Democrática (SLD) de Grzegorz Napieralski; el PSL, un pequeño partido de centroderecha que gobierna con Tusk; Polska Jest Najwazniejsza (PJN), que es un grupo de disidentes del PiS, y Ruch Poparcia Palikota, un movimiento liberal, anticlerical y de centroizquierda liderado por el ex dirigente de Plataforma Cívica Janusz Palikot. La campaña electoral es desastrosa, no hay debate, es de una mediocridad apabullante. Los partidarios de Tusk y de Kaczynski se dedican a atacarse y acusarse de todos los males de este mundo, pero son incapaces de hacer propuestas serias, defender un programa, plantear la oportunidad de ciertas reformas estructurales en el país. Es un auténtico desastre.

Según las encuestas preelectorales, más de la mitad de los polacos podría no acudir a las urnas el 9 de octubre. SLD ha propuesto un debate serio sobre la situación de las finanzas públicas en Polonia, pero ni PO ni PiS lo han aceptado. Kaczynski, que representa a la derecha nacionalista, reaccionaria, clerical y bronca, ni siquiera ha aceptado un cara a cara con Tusk, que es su principal rival político. El PiS se dedica a atacar a los adversarios y manipular a sus electores. Acusa a Tusk de ocultar la verdad sobre la tragedia aérea de Smolensk a la población, y asegura que la situación económica y política del país es dramática, aunque Polonia no haya conocido recesión y registre un crecimiento del PIB del 4%. Los electores polacos, una mayoría, están asqueados y desmovilizados.

La abstención beneficiará fundamentalmente al PiS, porque sus votantes suelen ser muy disciplinados y se movilizan más que los de PO, que pertenecen en gran medida a las clases medias urbanas. Muchos jóvenes podrían votar a SLD o al partido de Palikot, pero el 45% todavía no ha decidido su voto. Pero SLD, tampoco tiene mucho que ofrecer, y está controlado por la “vieja guardia” poscomunista. Su líder, Grzegorz Napieralski, según cuentan en privado algunos cuadros del partido, tiene una mentalidad de burócrata comunista de provincia. PO sabe que ha perdido mucho apoyo desde 2007 y el PiS piensa ganar votos entre los descontentos del sistema. Los polacos sólo llevan viviendo 20 años en democracia, pero están cansados de su clase política, que vive fuera de la realidad del país, y adoptan una posición muy pasiva en materia social y política. Los resultados electorales del 9 de octubre confirmarán seguramente esta tendencia.

 

(*) Es periodista en Polskie Radio (la emisora pública polaca) y comentarista político.