Túnez prevé tsunami islamista

 

Ante la proximidad de las elecciones para dirimir la composición de una asamblea constituyente, los sondeos electorales se suceden en Túnez. Y todos ellos tienen como denominador común el dar a los islamistas de Ennahda como los grandes vencedores de los comicios del 23 de octubre. Algunos de estos estudios atribuyen a  la formación de Rached Ghannouchi se le atribuye más de 22% de intención de voto. Algunos sondeos elaborados por medios independientes van un poco más allá incluso y aluden a que Ennahda se podría hacer con más del 30% de sufragios para Ennahda.

El partido islamistas, proscrito durante años bajo el régimen de Zine El Abidine Ben Alí, se conformaría, de este modo, como la primera y – casi – única fuerza política estructurada del país. Las demás formaciones siguen de lejos a los islamistas. Al partido de Ahmed Nejib Chebbi no se le atribuyen más que el 8% de votos, y apenas un 5% al de Mustafa Jaafar. Frente a estos pronósticos, las elites tunecinas se plantean serias dudas sobre el porvenir de Túnez, al considerar que una asamblea constituyente dominada por los islamistas desembocará, necesariamente, en una ley fundamental de inspiración coránica, borrando de un plumazo los avances acometidos durante las últimas, por ejemplo, en materia de igualdad de sexos.

Para tratar de contarrestar la proyección electoral de Ennahda, los burguibistas y algunas personalidades  del antiguo régimen de Ben Ali se organizan en el seno del nuevo partido de Kamel Morjante, que recibe el nombre de Al Mubadar. Según el antiguo ministro de Defensa y de Asuntos Exteriores, este partido, de inspiración desturiana, se pretende modernista y anti-islamista. Analistas y observadores coinciden en señalar que Al Mubadar se va a encontrar con enormes dificultades para tratar de minorar el poder de Ennahda, sobre todo en razón de la imagen de sus promotores, gente muy próxima al antiguo poder derrocado.