Dos españolas sin instituto por llevar velo

Ouissal El Hayui. Servicio especial. Madrid.

 

 

Con 12 años, y apenas unos días después del inicio del curso, una chica de nacionalidad española decide marcharse del Instituto Félix Rodríguez de la Fuente, en Burgos, porque le prohiben llevar velo. Una vez más, las aulas se convierten en foco del desentendimiento entre las distintas confesiones religiosas. Después del caso de Najwa, el más sonado aunque no el único en España, esta menor, que quiere mantener su identidad en el anonimato, decide priorizar sus convicciones religiosas por encima de su educación, aún obligatoria. “Le he pedido a mi hija que se quite el velo en clase y que se lo vuelva a poner una vez fuera del centro, pero no quiere. Y está en su derecho”, declara Brahim Isslal, padre de la menor.

El centro ha explicado que la prohibición no tiene nada que ver con que la menor sea musulmana. “Una de las normas internas del centro prohíbe que los alumnos se tapen la cabeza y el rostro”, declara Eusebio López, director del centro. Asimismo, destaca que de la misma forma que son perseguidos los alumnos que llevan gorra o pasamontañas, deben serlo los que lleven velo, en cualquiera de sus variedades. “En España hay libertad de religión, y es contradictorio que en la calle se pueda llevar velo y no en las instituciones públicas. Entiendo el reglamento, pero el velo tiene que ser una excepción”, apunta Isslal.

La misma semana en que la menor de Burgos se queda en casa a la espera de ser aceptada en cualquier otro centro que tolere el hiyab o pañuelo islámico, otra menor es expulsada de un examen por ir con velo, aunque en esta ocasión en Madrid. El profesor tomó la decisión de no dejar a la estudiante realizar el examen ante el temor de que “oculte bajo el velo aparatos electrónicos para copiar”. A diferencia del Instituto Félix Rodríguez de la Fuente de Burgos, el centro docente madrileño no prohíbe prendas que cubran la cabeza, pero si las que dificulten reconocer la identidad de las personas.

En este último caso, se le permite continuar con la escolarización de la joven a la espera de que el claustro de profesores tome una decisión. “Si no hay normativa sobre del tema, el instituto debe aplicar lo que encomienda el ministerio del Interior. El ministerio permite llevar velo en el DNI siempre que el rostro quede visible desde la frente al mentón”, declara Iván Jiménez Aybar, abogado que ha llevado varios temas en torno al hiyab en los centros de enseñanza. Según el jurista, en España se dan a menudo estos temas, pero son pocas las personas que ponen resistencia. “Los inmigrantes musulmanes no conocen sus derechos, en cuanto les dicen que en un centro no se pueden matricular se buscan otro”, subraya Jiménez Aybar.

 

¿Y el hiyab después del 20-N?

La derecha lo tiene claro: no tolera el hiyab. Lo han demostrado las clases más conservadoras de un buen número depaíses europeos. El último de estos Francia, que ha vetado el uso de la prenda musulmana en los espacios públicos. España, aunque no de forma unitaria, también ha mostrado recelo ante el hiyab, siendo Cataluña la comunidad en la que más se ha debatido sobre dicha prenda.

Después de su prohibición en diversas localidades catalanas, se hace evidente que si el Partido Popular gana las próximas elecciones del 20 de noviembre, España se sumará, casi con total seguridad a los países europeos que prohíben por ley ir por la calle con el rostro oculto. Así lo ha manifestado Mariano Rajoy en diversas ocasiones, aunque este tema, a diferencia de lo ocurrido en Cataluña, no parece que vaya a ser central durante la campaña electoral.

En el bando del PSOE, el pasado año tanto la ministra del extingo ministerio de Igualdad, Bibiana Aído, al igual que el ministro de Justicia, Antonio Camaño, manifestaron su malestar por el uso del velo integral, entendido éste como símbolo de la subordinación de la mujer respecto al hombre. No obstante, las dos menores expulsadas de sus institutos esta semana afirman que llevan velo por elección personal. La estudiante de Burgos ha sido impelida por sus propios padres para no portar la prenda. La chica de Madrid ni tan siquiera tiene un referente familiar en la materia, ya que su madre no se cubre el cabello con un pañuelo.