Llega a Marruecos la “Marcha de putas” contra el acoso

Ouissal El Hayui. Rabat.

 

 

Las marroquíes están cansadas de ser perseguidas, humilladas, vejadas y acosadas por la calle. Con la necesidad de llamar la atención a escala nacional, concienciar a aquellas mujeres que aguantan todo tipo de desprecio y hacer ver a los hombres lo desagradable de tales actos, ha nacido en Marruecos, a través de facebook, “Marcha de Putas”. “El nombre, impactante, pretende atraer la atención para que se escuche el mensaje, pero nada tiene que ver con la prostitución”, explica Majdoline Lyazidi, creadora de la página que ya cuenta con 4.934 miembros. Según Majdoline ya es hora de que la mujer marroquí tenga el derecho de ir segura por la calle y no tenga que ir acompañada cada vez que necesite o quiera salir. “A través de este acoso, que a los chicos les puede parecer anecdótico, se evita la independencia de la mujer, ella misma se niega a ser libre por el miedo que siente a lo que le rodea”, subraya la joven.

El pasado 3 de febrero nació en Canadá este movimiento después de que un agente, ante una serie de violaciones, culpó a las mujeres de vestirse como “putas”. Unas declaraciones que sentaron muy mal entre los feministas, quienes enseguida iniciaron las campañas de protesta llamadas “Marcha de putas”. Un movimiento que pronto traspasó fronteras, llegando con más fuerza a aquellos países en los que la igualdad entre hombres y mujeres aún está en entredicho, como es el caso de en estados como Costa Rica, India, Brasil y Marruecos.

En este último caso, no es la primera vez que se lleva este debate a la sociedad. En 2006, la ministra de Desarrollo Social, Familia y Solidaridad, Nouzha Skalli, propuso un proyecto de ley para penalizar el acoso a la mujer en la calle. “No es una forma de coartar las relaciones, sino de dejar claro que cuando una mujer dice no, es no”, decía entonces Skalli. Sin embargo, las protestas sociales fueron tales, que la iniciativa se quedó en propuesta. “Sería eficaz una ley en contra del acoso, sin embargo, al igual que otras muchas leyes a favor de las mujeres, no se llevarían a la práctica. Es difícil que un policía penalice a un acosador, cuando él mismo actúa de esa forma”, añade Majdoline.

 

Para ellos es ligar

“Estoy de acuerdo con la idea. Ser mujer no es nada fácil en una sociedad en la que se tratan como meros objetos sexuales, pero no estoy de acuerdo con el nombre, es desagradable. No defendemos a las prostitutas, defendemos a las señoras, a nuestras hermanas, madres e hijas”, argumenta Kamal. Sentado en un céntrico café de la capital marroquí, éste reconoce que hay una cierta obsesión por las mujeres. “A veces esta obsesión es enfermiza, se mira con descaro, se piropea, en ocasiones con adjetivos de mal gusto, a toda mujer que pase por delante, sea guapa o fea, alta o baja, gorda o delgada, simplemente que sea del sexo opuesto”, argumenta.

Sin embargo, la mayor parte de los hombres preguntados consideran que no es grave “ligar” con las chicas por la calle. Según Jamal y Omar, de 25 y 27 años respectivamente, “a las chicas les encanta que las persigamos por la calle. Es una forma de subirle el ego”, apuntan, a la vez que afirman no entender el revuelo que están montando en torno al tema. “Son ganas de sentirse el centro de atención, de provocar y llamar la atención”, concluyen los jóvenes, quienes intentaban acercarse a un grupo de adolescentes en la avenida Mohamed V de Rabat.

 

Para ellas es acoso

Kamilia, Sofia y Ghita, tres estudiantes de 16 años, caminan rápido por el centro de Rabat intentado esquivar a Jamal y Omar. “El problema está en que ellos creen que a nosotras nos gusta este tipo de acoso, y puede que en determinados casos la conducta de algunas chicas de a entender esto”, opina Ghita. Según Kamilia, dar un paseo por las calles de Marruecos es imposible, “no sabemos lo que es ir por la calle con tranquilidad y confianza, sin la preocupación de que alguien nos aborde en cualquier momento”. Por su parte, Sofia, cree que deberían ponerse todas las mujeres de acuerdo y acosar de la misma forma a los hombres, aunque sólo sea por un día, “de esta forma pueden ver que nada más lejos de gustarnos, nos desquicia que comenten lo apretado que llevamos el pantalón, lo corta que es la falda, lo gordas que estamos o lo mal que llevamos el pelo”.

“Son todo tipo de hombres, adolescentes, adultos e incluso mayores de edad, y gente de todas las clases sociales. De hecho, la gente más pudiente se cree en el derecho de acosar a una una mujer en la calle y cree que por ir en un coche caro cualquiera puede sucumbir a sus insinuaciones”, explica Karima, que sale de trabajar de un callcenter en Tánger a las 21 h. “Mi padre no ha podido venir hoy a por mí, así que cogeré un taxi para evitar cualquier enfrentamiento de camino a casa”. A Fadwa, de 30 años, que vive en Benimakada, un barrio popular de la periferia de Tánger, le preocupan los menores, que imitan a los adultos “no sólo abordan a una chica por la calle, sino que pueden llegar a tocarla, e incluso, pegarla”. Asimismo, recalca que el acoso ya no es cosa sólo de las grandes ciudades, en los medios rurales está en pleno auge. “En este caso se mezcla el deseo por la mujer con la misoginia, resultado de la incomprendida emancipación de la mujer marroquí”, apunta la joven tangerina.