La banca rumana pierde dinero

Paco Soto. Varsovia.

 

 

Rumanía es, junto con Hungría y Lituania, el país comunitario de la antigua Europa comunista que más ha sufrido la crisis económica internacional. Con Bulgaria, es también el Estado más pobre de la Unión Europea (UE). La crisis afecta a amplios sectores de la industria, la construcción y los servicios, y el mundo financiero rumano no ha podido escapar del marasmo económico que golpea el Viejo Continente. Según el Banco Nacional de Rumanía, el beneficio neto del sistema bancario rumano en la primera mitad del año ha bajado casi tres veces llegando a unos 22 millones de euros, frente a 87 millones de euros del mismo periodo del año anterior.

A tenor de los datos facilitados por el Banco Nacional de Rumania, 22 instituciones de crédito han realizado beneficios en los primeros 6 meses del año 2011, mientras 20 bancos han registrado pérdidas totales de 228 millones de euros. El sistema bancario rumano concluyó el año pasado, por primera vez después de 1999, con una pérdida neta de casi 120 millones de euros, frente a una ganancia neta acumulada de casi 195 millones de euros en 2009. A pesar de estos malos datos, el jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Rumania, Jeffrey Franks, considera que “el sistema bancario ha resistido bien a la crisis económica, los bancos han quedado bien capitalizados, teniendo a disposición liquidez. Pese a ello, existe una preocupación normal, relacionada con unos posibles efectos causados por las turbulencias financieras de la región”.

 

Caída generalizada

En el primer semestre de este año, el mayor beneficio del sector bancario rumano ha sido obtenido por el BRD Groupe Societé Générale, que ocupa el segundo lugar desde el punto de vista de los activos. El BRD ha obtenido un beneficio de casi 65 millones de euros, un 23% menos frente al mismo período del año pasado. En el segundo lugar, se ha situado la mayor institución de crédito, el Banco Comercial Rumano, controlado por el grupo austríaco ERSTE, con un resultado neto de casi 37 millones de euros, un 67% menos que en el primer semestre del año 2010.

En la clasificación realizada en función de los activos a finales del primer semestre, en los siguientes lugares se sitúan el Banco Transilvania, entre cuyos accionistas importantes figura el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo (BERD); Raiffeissen Bank de Austria; UniCredit Tiriac Bank; Volksbank de Austria; CEC Bank, que es propiedad del Estado rumano; Alpha Bank; Bancpost e ING Bank. En este grupo de entidades, Volksbank, Alpha Bank y Bancpost -las dos últimas con capital griego- han registrado pérdidas significativas. Volksbank, unos 70 millones de euros y Alpha bank y Bancpost, 15 y 10 millones, respectivamente.

 

Confianza en el futuro

A pesar de esta pérdida de beneficios, los expertos financieros aseguran que la economía rumana se está recuperando, y el sector bancario también. Nicolae Chidesciuc, vicepresidente de la Asociación de los Analistas Financieros Bancarios de Rumania, piensa que “el hecho de que las compañías soliciten un número cada vez mayor de créditos significa que existe confianza en las perspectivas de la economía rumana y semejante evolución de la demanda de créditos es típica en la fase de recuperación de una economía. ¿Qué significa esto? Son señales de que se hacen inversiones que deberían ayudar el futuro auge económico.

Por el momento son crecimientos modestos, pero éstos indican la justa dirección”. Siguiendo en el terreno económico, según los medios de la República de Chequia, la corrupción en este país centroeuropeo, que es el más avanzado de la Europa poscomunista, junto con Eslovenia, ha adquirido “dimensiones alarmantes”. Tanto es así que el Gobierno de centroderecha de Petr Necas ha hecho de la lucha contra la corrupción uno de sus principales objetivos. En una entrevista con el diario económico Hospodárské, el multimillonario checo Andrej Babis alerta de que “la corrupción en el país ha superado el límite de lo tolerable”.