Polonia: La izquierda en caída libre

Paco Soto. Varsovia.

 

Grzegorz Napieralski, dirigente de la Alianza de la Izquierda Democrática (SLD).

 

La Alianza de la Izquierda Democrática (SLD) fue la gran derrotada de los comicios, porque no supo ilusionar a los trabajadores modestos, que mayoritariamente votaron al PiS o se abstuvieron, y los jóvenes. Según la politóloga Anna Sroka, las causas de este estancamiento electoral son de “orden histórico, político y económico”. La incapacidad de SLD por construir una alternativa socialdemócrata a la derecha radical y el centroderecha liberal y las implicaciones de muchos de sus actuales dirigentes con el régimen comunista condicionan el presente de esta formación.

Además, muchos ciudadanos no han olvidado que la izquierda poscomunista, cuando gobernó Polonia en democracia, aplicó una política económica ultraliberal que generó paro y miseria, y toleró e incluso fomentó la corrupción. En estas condiciones, “es muy difícil que esta izquierda pueda tener credibilidad frente a la derecha”, destaca la politóloga Anna Sroka.

 

Pactos postelectorales

Todo parece indicar que los liberales reeditarán su alianza con el PSL, porque les dio buenos resultados en la legislatura saliente y ambas formaciones suman la mayoría absoluta en el nuevo Parlamento (236 escaños sobre 460). La mayoría de los dirigentes de PO y PSL piensan que es la mejor opción para seguir gobernando Polonia y hacer frente a la feroz oposición del PiS.

Parece improbable que Tusk llegue a una alianza con Palikot y Pawlak para ampliar el margen de maniobra del nuevo gobierno, porque no lo aceptarían el sector de votantes más conservador de su partido y el PSL. “Si la coalición PO-PSL es muy justa, Tusk intentará acercarse a algunos diputados de SLD”, opina el investigador Jacek Raciborski.