Un único israelí vale la libertad de 1.027 palestinos

Ouissal El Hajoui. Tánger.

 

Una imagen de Guilad Shalit, soldado israelí en manos de Hamas, que será canjeado por cientos de presos palestinos.

 

Después de cinco años de contactos y negociaciones, el Gobierno de Israel ha conseguido llegar a un acuerdo con el Hamas palestino para la liberación de Guilad Shalit, un soldado israelí de nacionalidad francesa que fue secuestrado por la organización islamista en 2006. A cambio, Hamas exige la puesta en libertad de 1.027 presos palestinos, de los cuáles 450 han sido seleccionados por la propia organización islamista.

El acuerdo, que ha supuesto un gran alivio para la familia del soldado secuestrado, ha provocado las protestas de miles de ciudadanos israelíes, que consideran que se ha dado prioridad a la vida de una “simple” persona antes que a la seguridad de todo un país. “En Israel los soldados son sagrados. Y Hamas, consciente de ello, ha jugado su mejor carta”, comenta a Correo Diplomático Silvia, una judía de nacionalidad marroquí afincada en la ciudad de Tánger.

 

Posibles protestas

El gobierno de Benjamín Netanyahu es consciente de que la publicación de las listas de los presos derivará en numerosas manifestaciones a lo largo y ancho del Estado hebreo. “Las familias víctimas de atentados terroristas perpetrados por algunos de los presos que se van a canjear por el soldado Shalit no aceptarán el trato”, llegó a declarar Simon Peres, el presidente israelí, al diario Yedio Aharanot. Asimismo, Peres dijo que la decisión de Netanyahu, aunque atrevida, es correcta y democrática.

“A pesar de que los ciudadanos vean este indulto como una seria amenaza, tienen que saber que para los palestinos un soldado israelí es igual de peligroso que cualquiera de esos presos”, subraya Silvia, quien afirma que desde la distancia “el conflicto se ve de otra forma”. Ahmad Said, un palestino también residente en Tánger, lamenta que la vida de un judío se equipare a la de 1.027 palestinos. “El soldado Shalit tiene la orden de liquidar a todo palestino que reivindique sus derechos. Los palestinos en las cárceles israelíes sólo han respondido, con ira, a los actos previos del ejército judío”, puntualiza Said.

 

Acuerdo con concesiones

Ahmed Saadat, líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina, y Maruán Barguti, líder de Al Fatah en Cisjordania, no serán liberados en el marco de este trueque, pese a que son una de las máximas prioridades de Hamás. El Gobierno israelí a calmado a la opinión pública alegando que 203 presos no regresarán a Cisjordania, sino que serán desterrados a la franja de Gaza o al extranjero. “Es evidente que los desterrados serán parte de las 450 personas exigidas por Hamas”, critica Said.

De su parte, Hamas, que considera este canje como el más exitoso de toda su historia, sólo entregará a Shalit el próximo martes, cuando estén ya en libertad los 450 presos impuestos por el grupo islamista. Para Said, “en Israel se considera excesiva la liberación de un soldado por la de más de 1.000 personas. Sin embargo en Palestina, se cree que la vida de los palestinos es tan menospreciada que más de 1.000 palestinos igualan a un israelí”.