Eslovaquia salva el euro e irá a las urnas

Paco Soto. Varsovia.

 

La primera ministra eslovaca, Iveta Radicová.

 

El Parlamento eslovaco dio luz verde para la ampliación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para los países del euro en crisis, y convocó la celebración de elecciones generales anticipadas para el próximo 10 de marzo. En una primera votación, la Cámara baja eslovaca rechazó esta ampliación, lo que precipitó el hundimiento del Gobierno de coalición de centro derecha de Iveta Radicová. La decisión de una segunda votación fue fruto de un acuerdo político previo entre el Gobierno en funciones y la oposición socialista (SMER-SD) del ex primer ministro Robert Fico.

Este partido expresó su disposición a apoyar la ampliación del FESF, para evitar que Eslovaquia se convierta en un freno a la superación de la crisis en la zona euro, pero pidió a cambio la convocatoria de comicios anticipados. En la primera votación, la ampliación del FEEF sólo logró reunir 55 votos, cuando eran necesarios 76, sobre un total de 150 escaños del parlamento unicameral. En la segunda ronda, de los 150 miembros de la Cámara baja, 143 votaron a favor de adelantar las elecciones (eran necesarios al menos 90), lo que abre la puerta a la citada ampliación.

El Partido de la Libertad y la Solidaridad (SaS), que se rebeló contra la ampliación del FEEF en la primera votación, apoyó la convocatoria de comicios anticipados, pero consideró que la segunda votación viola la constitución eslovaca. SaS, que es un partido minoritario en el seno de la coalición gubernamental en crisis, dio a entender que la batalla política no ha acabado. “No existe una ley que permita repetir la votación de un acuerdo internacional. Por ello, no descartamos impugnar esa segunda votación en el Constitucional”, avisó Richard Sulik, líder de los liberales y presidente del Parlamento unicameral.

 

“Una mujer entre lobos”

El presidente de Eslovaquia, Ivan Gasparovic, tiene que nombrar a un nuevo primer ministro. Según la Constitución eslovaca, la primera ministra saliente tendrá que dimitir, pero seguirá en el cargo hasta que se forme un nuevo gabinete. Algunos medios lamentaron el hundimiento de un ejecutivo dirigido por una mujer “inteligente” y “honesta” como Iveta Radicová, que se declara democristiana, pero es atacada por los sectores más conservadores de la derecha y la Iglesia católica.

La vecina Chequia, que compartió hasta 1993 un Estado común con Eslovaquia, expresó su descontento por la derrota de Radicová. El primer ministro checo, Petr Necas (centroderecha), declaró que la caída del Gobierno eslovaco “no es una buena noticia”. El ministo checo de Finanzas, Miroslav Kalusek, manifestó que “el asunto de los fondos de rescate europeos ha servido de pretexto para resolver problemas de política interior en Eslovaquia”, y se mostró convencido de que el acuerdo alcanzado ‘in extremis’ por las fuerzas políticas eslovacas “benefició al partido de Robert Fico”. Iveta Radicová, que fue candidata a la presidencia eslovaca en 2009, es “una mujer entre lobos”, según escribe Martin Ehl en el rotativo checo Hospodárské Noviny.

 

Moneda impopular

De todos los países de la zona euro, Eslovaquia es el único que todavía no ha ratificado el mecanismo de rescate a Estados en crisis. Eslovaquia adoptó la moneda única europea en enero de 2009, durante el Gobierno de Robert Fico. Esta decisión no goza de gran popularidad en el país, que es uno de los menos prósperos de la UE. Una parte importante de la población piensa que la entrada de Eslovaquia en el euro ha provocado un aumento de precios insostenible para los ciudadanos más desfavorecidos. Es uno de los motivos por los cuales los gobernantes y la oposición eslovacos suelen ser reacios a ampliar el fondo de rescate a países del euro que atraviesan dificultades.

Según el periódico eslovaco Sme, un no de Brastislav a la ampliación del FEEF tendría “consecuencias desastrosas” para esta pequeña república de Europa central poblada por cinco millones de personas. “Ya no se trata sólo de solidaridad con los que ven a los griegos con ojos tan críticos como nosotros pero que pese a ello tienen que buscar y encontrar una solución… Los políticos de los demás 16 países de la eurozona aprobaron el salvavidas no porque no tengan ni idea, sino porque su bloqueo podría llevar a agravar aún más la situación. Con un ‘no’ adoptaríamos la posición de un país en el que ya no se puede confiar”, indica el citado medio.