Gabilondo lleva la universidad española a Marruecos

Ouissal El Hajoui. Rabat.

 

El ministro de Educación y Cultura español en medio de su homólogo marroquí (derecha) y el embajador español en Rabat.

 

La educación superior española cruza el charco para trasladar sus métodos de enseñanza, sus programas, docentes e incluso alumnos a Marruecos. Con el objetivo de internacionalizar la universidad de España, el ministro de Educación y Cultura del Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero, Ángel Gabilondo, y Ahmed Akhchichne, su homólogo marroquí, han firmado en Rabat un memorándum para la promoción del Campus Universitario Transfronterizo. “El objetivo es abrir el sistema universitario español y europeo a Marruecos con el fin de intercambiar nuestras experiencias y aprender de los avances de uno y otro”, declaró Ángel Gabilondo a Correo Diplomático.

“Este convenio va a conseguir implantar la universidad marroquí en la universidad europea, además de ofrecer al alumno un amplio abanico de posibilidades”, añadió a su vez Akhchichne. “El alumno y profesor español puede leer mucho y saber mucho sobre Marruecos, pero nada es comparable a estar ahí y ver en primera persona las circunstancias de nuestro vecino”, estimó José Manuel Martínez Sierra, director de la fundación Universidad.es. El acuerdo, ya en vigor, pretende intensificar no sólo las relaciones educativas entre ambos países, “también la política y economía. La educación es la base de las relaciones bilaterales en su conjunto”, añade Martínez Sierra.

 

La educación, puente entre culturas

“Me pregunto cómo es posible que en medio de un texto en árabe sepa leer los números. Mejor dicho, cómo es posible que los números que conozco sean en árabe”, se interrogó Ángel Gabilondo ante los alumnos en un aula del Instituto Español de Rabat. Con la idea de que España y Marruecos comparten más que difieren, el ministro ha viajado a Rabat para estrechar lazos entre la enseñanza española y marroquí. En su periplo por la institución educativa española en la capital marroquí, Gabilondo se mostró asombrado por la multiplicidad de culturas que cohabitan bajo un mismo centro. “Convive el español con el francés y el árabe, la riqueza es exquisita”, dijo. Y el éxito de este sistema que hemos conseguido generar se manifiesta en la gran demanda que hay en Marruecos de nuestra enseñanza”, destacó el titular de Educación, quien aseguró que un segundo centro español será inaugurado en breve en la capital marroquí.

Sin olvidar mencionar los muertos en Turquía en el terremoto, Ángel Gabilondo se felicitó por el alto el fuego de ETA. “Después de este gran éxito, de la democracia y del gobierno, queda lo más importante, revisar la ética de la sociedad y la ciudadanía”, subrayó. Asimismo, condenó el secuestro de los dos cooperantes españoles en el sureste de Argelia, en un campamento del Frente Polisario. “Parece que estemos hablando de cultura y educación insensibles a lo que ocurre a nuestro alrededor, pero precisamente el intercambio cultural es lo que puede evitar este tipo de acontecimientos”, justificó el ministro.

 

Universalización educativa, base de la democracia

“Aristóteles decía que lo único que nos diferencia de los animales es la palabra”, argumentó Gabilondo en un momento de su visita. Por su parte, el ministro de cultura marroquí, Bensalem Himmich, entiende que la cultura es la única vía de diálogo entre los países y “la única forma de solucionar los problemas que acontecen en los demás ámbitos”, declaró a CorreoDiplomático. Sin embargo, el ministro marroquí rechazó opinar sobre la expulsión de alumnas con velo de origen marroquí de algunos centros educativos en España.

En medio de las protestas de docentes españoles por los drásticos recortes en educación, Gabilondo considera un deber democrático la universalización y socialización de la educación. Para éste, “es caro invertir en educación, pero es carísimo no invertir en la misma. Generar analfabetismo es muy costoso para una sociedad”. La diversidad, la asimilación y curiosidad por el otro es, según el titular de educación español, la práctica política más importante del momento. “Hay que dejar hablar. Y en estos momentos no todos pueden hablar, no escuchamos la palabra de todos. Dejar hablar es un acto de reconocimiento”. Gabilondo considera que, precisamente la frustración de muchos jóvenes a no poder hablar es lo que da lugar al resentimiento y dolor que sufren las personas que integran los movimientos sociales que se han generado en la actualidad, como los indignados, quienes han llegado al punto de cuestionar la propia democracia.