El PP, un riesgo para la entente Madrid-Rabat

Ouissal El Hajoui. Rabat.

 

La ministra Jiménez se abraza a su homólogo marroquí, Fassi-Fihri, durante la reciente visita de la primera a Rabat (Fotografía: Mohamed El Hamzaoui)

 

A escasas semanas de las elecciones generales en España y Marruecos, los ministros de Exteriores Trinidad Jiménez y Tayeb Fassi Fihri, quienes probablemente abandonen muy pronto sus actuales cargos, han advertido de la interdependencia entre ambos países. “El progreso de Marruecos es el progreso de España y de la Unión Europea”, destacó Jiménez. Asimismo, los dos ministros coincidieron en que “de la misma forma que España necesita a Marruecos para penetrar en el mundo árabe y África, Marruecos necesita a España para consolidar sus relaciones con Europa”. Durante el encuentro, los jefes de la diplomacia de Marruecos y España han considerado la conveniencia del momento actual para celebrar una reunión de alto nivel entre los dos reinos.

“España es el segundo inversor en Marruecos, por detrás de Francia. Y los marroquíes constituyen una de las primeras comunidades con mayor presencia en nuestro estado. Llevarnos bien es una obligación”, declaró Jiménez a los medios tras una reunión en Rabat con los empresarios españoles. Por su parte, Fassi Fihri, que quiso dotar de cierto protagonismo a la cuestión del Sáhara Occidental en el marco del encuentro, declaró que “es el momento de alcanzar un consenso con el que estemos todos contentos. Espero que en las próximas rondas de negociaciones lleguemos a un firme acuerdo, un acuerdo en el que Marruecos tendrá muy presente los consejos de España”.

 

Una complicidad criticada por el PP

El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha mantenido unas excelentes relaciones con el ejecutivo marroquí, incluso en los momentos de máxima tensión. El Sáhara, Ceuta y Melilla, además de los acuerdos pesqueros y agrícolas, esos elementos que introducen cierta tensión persistente entre Madrid y Rabat, han sido gestionados con mucha mano izquierda por los equipos de Zapatero y  Abbas el Fassi. La postura del Gobierno español siempre ha sido criticada por el principal partido de la oposición.

Si las encuestas se confirman, partir de noviembre Mariano Rajoy, líder del PP, se aupará al puesto de presidente del Gobierno de España, incluso con mayoría en el seno de las cámaras legislativas. La identidad del próximo ministro de Asuntos Exteriores es, por tanto, vital para el futuro de la amistad entre España y Marruecos. “Desde que estoy al frente de este  he mantenido un estrecho contacto con mi homólogo marroquí”, confesó Jiménez a su llegada a Rabat. ¿Hará lo propio el nuevo titular de Exteriores del Gobierno del PP?

 

Moragas y Arístegui, fuera de la carrera

Los dos diputados del PP encargados de los asuntos Exteriores, Gustavo de Arístegui y Jorge Moragas, no parecen ser quienes vayan a ocupar el puesto que dejará vacante Trinidad Jiménez. A Moragas, muy cercano a Rajoy, se le atribuye un cargo de mayor cercanía al futuro presidente. Y Arístegui, cuya sinceridad en el seno del partido le ha pasado factura, a pesar de ser un fino conocedor de los entresijos de la política internacional y uno de los grandes expertos en cuestiones “árabes”, se ha quedado fuera de las listas electorales.

Y sin embargo, analistas y observadores a uno y otro lado del Estrecho consideran que Gustavo de Arístegui sería el idóneo para ponerse al frente de Exteriores. Y no sólo para mantener el status quo de las relaciones hispano-marroquíes, sino para mejorarlas. “Conoce Marruecos muy bien y es un político excelente, con mucha personalidad”, declara a Correo Diplomático José María Bartol Espinosa, empresario español afincado en Tánger. “España debería interesarse especialmente por el curso de las relaciones con los países del Magreb, y Arístegui es la clave en estas relaciones”, opina Federico Blanco, quien vive desde hace dos décadas en Marruecos. ¿Quién será el elegido? Sólo Rajoy conoce la respuesta.