La derecha búlgara se afianza en las urnas

Paco Soto – Varsovia.

 

El partido Ciudadanos para el Desarrollo Europeo de Rosen Plévneliev, que ya gobierna Bulgaria, consolida su poder en Bulgaria.

 

El partido de centroderecha Ciudadanos para el Desarrollo Europeo (GERB), que ya gobierna Bulgaria, consolida su poder al haber conseguido una aplastante victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y municipales del 30 de octubre. En la primera ronda del escrutinio, el candidato de GERB, Rosen Plévneliev, consiguió el 40% de los sufragios, y se situó por delante del presidenciable del BSP (socialista) Ivailo Kalfin y de la candidata independiente Meglena Kuneva. En la pugna electoral entre la derecha y la izquierda socialista, Plévneliev consiguió el 56,5% de los sufragios y Kalfin, el 43,5 %. La participación fue del 42%, muy baja, como ya suele ser costumbre en Bulgaria.

El candidato del BSP no se pudo imponer al presidenciable de la derecha, a pesar de haber recibido el apoyo del Movimiento por los Derechos y las Libertades (MDL) de Ahmed Dogan, el partido de la importante minoría turca de Bulgaria. Meglena Kuneva no dio ninguna consigna de voto antes de la celebración de la segunda vuelta. El sucesor conservador del presidente Gueorgui Parvanov, un político socialista que inició su carrera en tiempos de la dictadura comunista, ampliará el enorme poder gubernamental y parlamentario que ya tiene la derecha en Bulgaria.

Rosen Plévneliev tendrá unas funciones meramente representativas como jefe del Estado, pero su victoria significa un extraordinario espaldarazo político al primer ministro, Boiko Borisov. Plévneliev, de 47 años, es candidato de GERB, pero no pertenece a este partido. Fue ministro de Desarrollo Regional del Gobierno de Borisov hasta el pasado 4 de septiembre. El nuevo presidente tomará posesión del cargo el próximo 23 de enero. GERB también consiguió una amplia mayoría en las elecciones municipales, al lograr la victoria en gran parte de las principales ciudades.

En la primera vuelta del 23 de octubre, la derecha alcanzó la victoria con mayoría absoluta en nueve ciudades, entre ellas la capital del país, Sofía, y grandes municipios como Burgas. Varias ciudades donde ganó GERB estaban gobernadas por los socialistas, el MDL, el partido ultraderechista VMRO y alcaldes independientes.

 

Denuncias de irregularidades

La Comisión Electoral Central tuvo que tomar medidas contra algunos medios de comunicación que burlaron las normas electorales, al difundir datos de encuestas a pie de urna antes de hora. La Comisión Electoral Central reconoció la existencia de irregularidades en el desarrollo de la jornada electoral, sobre todo en ciudades pequeñas donde las autoridades detectaron compra de votos. Según la Fiscalía, esta práctica ilegal fue relevante en lugares como Sofía, Silven,  Plovdiv, Russe, Shumen y Kurdjali. En Radomir, nueve personas fueron detenidas. El Ministerio del Interior recibió un total de 235 quejas sobre presuntas irregularidades.

Según varios organismos internacionales que supervisaron las elecciones presidenciales y municipales búlgaras, en la primera ronda, más del 12% de los electores reconocieron que habían aceptado dinero a cambio de su voto. Bulgaria es el país más pobre y atrasado de la Unión Europea (UE) y también el que presenta un mayor nivel de corrupción. Este fenómeno afecta al mundo político y a los aparatos del Estado como la justicia y la policía, y las mafias controlan sectores importantes de la actividad económica. Tanto es así que el país balcánico ha recibido críticas de la UE y Bruselas ha frenado partidas de ayuda al desarrollo como forma de presión sobre las autoridades de Sofía.