Irán: Los ayatolás se pasan a los negocios

 

Ali Khamenei con el jefe de los Guardianes de la Revolución, el general Mohamed Ali Jafari.

La empresas extranjeras que se vieron obligadas a abandonar Irán con motivo de la aplicación de las sanciones económicas occidentales al encuentro del país persa podría ser rápidamente sustituidas por organismos dependientes de los Guardianes de la Revolución. En este sentido, el ministro de Petróleo, Rostam Ghasemi, ha anunciado que la sociedad estatal Khatam al-Anbiya (el último de los profetas, literalmente) sucederá a varias firmas francesas, alemanas, españolas y japonesas en el ámbito de los hidrocarburos, tanto petróleo como gas. Khatam al-Anbiya es considerada como el brazo económico e industrial de los Guardianes de la Revolución.

Creada en 2001, la sociedad pretendía implementar en el ámbito económico y de desarrollos las opciones estratégicas de la República Islámica de Irán. Con apenas una década de existencia, Khatam al-Anbiya se ha convertido en un actor económico ineludible dentro de la escena iraní, hasta el punto que la sociedad depende directamente del guía espiritual y máxima autoridad del país, el ayatolá Alí Khamenei. Las actividades de Khatam al-Anbiya se centran, sobre todo, en la industria pesada y de construcción, con especial atención a las grandes obras de infraestructuras que se desarrollan en el país, y desde épocas recientes también en el ámbito de los hidrocarburos.

Entre otros, la sociedad estatal participa actualmente en proyectos conducidos en su momento por la compañía francesa Total y por la anglo-holandesa Royal Dutch Shell en el gigantesco yacimiento de Pars-Sud. El jefe de los Guardianes de la Revolución, el general Mohamed Ali Jafari, ha justificado el dinamismo de Khatam al-Anbiya y su cada vez mayor protagonismo en los negocios señalando que la economía también es una atribución del Estado islámico.