Los nacionalistas rusos toman las calles

Paco Soto – Varsovia

 

 

Los nacionalistas extremistas rusos tomaron las calles de Moscú el 4 de noviembre para defender su supremacía sobre otros pueblos. Miles de personas -25.000, según los organizadores y 7.000, según la Policía- celebraron el Día de la Unidad del Pueblo en un ambiente de clara hostilidad xenófoba hacia los inmigrantes y minorías étnicas que viven en la Federación Rusa. Durante la denominada “Marcha Rusa”, los manifestantes gritaron eslóganes como “Rusia para los rusos y Europa para los blancos” y “Gloria a la nación rusa”.

También denunciaron las subvenciones que destina el Estado a la región del Cáucaso, que es una de las zonas más pobres y deprimidas de la Federación Rusa y está poblada por una mayoría de musulmanes. “Creo que los inmigrantes ilegales que nos molestan y nos traen drogas de sus países tienen que ser deportados. Los rusos tienen que ser dueños de su tierra”, declaró a la agencia francesa de noticias AFP Mikhaïl, un joven manifestante de Sotchi, un municipio situado al borde del Mar Negro. “Sabemos que ha llegado la hora de dejar de darle de comer al Cáucaso”, dijo Guéorgui Borovikov, militante del grupo ultranacionalista Ruskié (Los Rusos). El racismo y la xenofobia han ganado terreno en Rusia desde el hundimiento de la URSS.

Los centenares de miles de personas procedentes del Cáucaso ruso y de Asia Central que huyeron de la miseria y viven y trabajan en las grande ciudades rusas son las víctimas predilectas de los grupos nacionalistas de extrema derecha. En diciembre de 2010, la muerte de un joven durante una pelea entre seguidores de dos equipos de fútbol rivales por parte de un hincha de origen caucásico, Aslan Tcherkessov, condenado a 20 años de cárcel, desencadenó una ola de xenofobia en toda Rusia, especialmente en Moscú, donde estallaron violentos enfrentamientos entre ultras y policías. Según el fiscal general ruso, Yuri Tchaïka, los crímenes de carácter racista aumentaron cerca del 20% en 2010.

 

Preocupación del poder

Ante la cercanía de las elecciones presidenciales, el Kremlin dice estar está seriamente preocupado por el auge de la violencia ultranacionalista. Alexandre Belov, una de las figuras en alza del movimiento nacionalista ruso, cree que los dirigentes del país no están a la altura de las circunstancias, porque “lo han abierto a los extranjeros y los delincuentes, y tenemos que luchar por devolver Rusia a los rusos”. Belov, que fue uno de los principales organizadores de la marcha ultra de Moscú, acusa a los chechenos y otos pueblos del Cáucaso de estar detrás del “blanqueo de dinero y las actividades terroristas”.

Los sectores críticos con el Gobierno de Vladimir Putin, que son unos pocos partidos pequeños de la oposición, algunos grupos de defensa de los derechos humanos y escasos medios de comunicación, aseguran que el poder no teme a los ultranacionalistas y “los utiliza para sembrar el miedo en la población, justificar medidas autoritarias y reducir las escasas libertades”. Así las cosas, el presidente del Parlamento, Boris Gryzlov, puso en guardia a los rusos contra las “fuerzas destructivas” y las tentativas de “desestabilización del país”.