Líbano: Hariri pierde terreno ante islamistas

 

El partido Al-Moustakbal del ex presidente libanés Saad Hariri, que hace algo más de seis meses vive fuera del Líbano rodeado del círculo de sus más próximos colaboradores, no deja de perder terreno y, sobre todo, simpatizantes en el país del cedro. El movimiento islámico Jama’a Islamiya, que fue aliado de la formación de Hariri durante las últimas legislativas, es quien está aprovechando los errores cometidos por los máximos dirigentes de la “corriente azul”, sobre todo en la localidad de Saïda, centro tradicional del poder de los Hariri, y en las regiones sunitas fronterizas con Siria, como Akkar y Bekaa.

Un aumento de la influencia islamista se ha visto favorecido en gran medida por la congelación de las ayudas sociales y el retraso en el pago de empleados de las instituciones vinculadas al poder de Al-Moustakbal. La formación de Hariri está sufriendo las consecuencias de su evicción del poder. En paralelo al declive de la influencia de Al-Moustakbal, las redes de Jama’a Islamiya multiplican las ayudas a la población sobre el terreno y los contactos con todos aquellos – cada vez más numerosos – que muestran su descontento con la deriva errática de la formación de Saad Hariri.

El actual primer ministro, Najib Mikati, consciente de la actual debilidad de Al-Moustakbal, trabaja denodada y abiertamente para apartar de forma gradual a los hombres de confianza que su predecesor en el cargo, Saad Hariri, situó en puestos clave de la administración libanesa. “La tendencia actual parece difícil de contrarrestar. Hay una serie de elementos que han confluido y que no hace sino socavar las redes que fundamentaban el poder de los Hariri”, asegura a Correo Diplomático un atento observador francés residente en la capital libanesa desde hace más de una década. Para éste, “va a ser difícil invertir la tendencia, sobre todo si no se produce una pronta vuelta de Hariri a Beirut”.