Rusia pide investigación sobre Kosovo


Paco Soto – Varsovia

 

 

Rusia ha pedido a la comunidad internacional que inicie una investigación sobre la situación de los derechos humanos en Kosovo, un territorio poblado por una mayoría de albaneses que se independizó unilateralmente de Serbia hace tres años y se convirtió en Estado soberano reconocido por grandes potencias como Estados Unidos y los principales países de la Unión Europea (UE). Rusia, que apoya a Serbia sin fisuras, y España hacen parte del grupo de países europeos que no ha reconocido la independencia de Kosovo.

Según informa la agencia rusa de noticias RIA Novosti, el responsable del departamento de Derechos Humanos, Konstantin Dolgov, denunció que las autoridades de Kosovo, donde un 10% de la población es de origen serbio, “desestabilizan la frágil situación de los derechos humanos” de este colectivo. “Insistimos en la necesidad de una minuciosa investigación de las violaciones de derechos humanos en Kosovo, incluido el tráfico de órganos humanos, al que hace referencia el informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE)”, manifestó el alto funcionario ruso.

Dolgov puso el acento en que los serbios kosovares viven “en enclaves aislados” y están sometidos a todo tipo de intimidaciones. Recordó que la situación de los derechos humanos levanta preocupaciones no solamente en Rusia, sino también en otros Estados y ONG. Los serbios residentes en el norte de Kosovo, donde representan la mayoría étnica, no reconocen a las autoridades de Pristina y consideran que el Estado soberano es parte de Serbia. Por ese motivo, desde hace varios meses, los serbios protestan contra Pristina en los puestos de control en la frontera administrativa entre Kosovo y Serbia. Esta tensión se disparó a mediados del pasado mes de septiembre después de los incidentes ocurridos en los puestos fronterizos de Jarinje y Brnjak.

 

Mala imagen

La imagen de Kosovo se vio seriamente empañada después de que la Comisión Europea (CE) acusara al actual primer ministro y líder del Partido Democrático de Kosovo (PDK), Hashim Thaçi, de ser el artífice de un tráfico de órganos durante la guerra entre Belgrado y los independentistas albanokosovares. Kosovo, donde el desempleo alcanza el 45% de la población activa y la pobreza y la corrupción campan a sus anchas, es un territorio dirigido por políticos de dudosa catadura y moral y escasos valores democráticos.

Hashim Thaçi, a finales de los años 90 del siglo XX, dirigió contra Serbia la guerrilla albanokosovar del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), que se caracterizó por sus prácticas mafiosas y crueles. La Comisión Parlamentaria de la UE ratificó en París un informe llevado a cabo por el parlamentario suizo y relator de este organismo, Dick Marty, que sostiene que Thaçi es uno de los cabecillas de las redes criminales mafiosas en Kosovo y está directamente implicado en asesinatos, tráfico de drogas y contrabando de órganos humanos que habrían sido extraídos a presos serbios durante la guerra de Yugoslavia.

Aunque la CE ha asumido la denuncia contra Thaçi, de momento, el primer ministro kosovar sigue en su puesto, y nada parece indicar que vaya a tener que renunciar a ello. Para la justicia serbia, la ONU ha boicoteado la investigación sobre la presunta responsabilidad del primer ministro kosovar en el tráfico de órganos. Es al menos lo que afirma el fiscal general serbio, Bruno Vekaric. La comunidad internacional observa con preocupación lo que ocurre en Kosovo y el director de la CIA, James Clapper, declaró que los problemas sin resolver en relación con Kosovo siguen siendo un reto para la estabilidad de Europa.