Turquía-Israel: Alta tensión bajo control

 

Desde el inicio de la denominada primavera árabe, la tensión no ha cesado de aumentar entre Israel y Turquía. Hasta épocas recientes, Tel-Aviv siempre había podido contar con Ankara como uno de sus grandes aliados en el Mediterráneo Oriental. Esta relación más o menos fluida comenzó a deteriorarse a raíz del envío de una flotilla a Gaza en 2010, cuando Turquía se propuso a escoltar con buques de guerra este tipo de misiones navales de apoyo al pueblo palestino. A los enfrentamientos dialécticos entre dirigentes de ambos países sucedieron las revueltas en el mundo árabe de los últimos meses.

Ankara ya no sólo ha perdido la confianza de Israel, sino que ha comenzado a emerger como un actor clave e ineludible en la región. No obstante, a pesar de la virulencia en las relaciones bilaterales, expertos consultados por Correo Diplomático aseguran que “Ankara y Tel-Aviv no llegarán a un punto de no retorno”. Según estos, la reconciliación entre ambos estados seguirá siendo viable mientras la cooperación militar no sea oficialmente anulada, que no suspendida, y continúen desarrollándose los intercambios comerciales, que a finales de este año 2011 rozarán los 5 billones de dólares.

 

Freno americano

Otra razón de peso invocada para descartar cualquier enfrentamiento bélico entre el Estado hebreo y el país heredero del imperio de la sublime puerta es la enorme influencia ejercida por su común aliado estadounidense, que en ningún caso permitiría una deriva contraria a sus propios intereses estratégicos en el Medio Oriente. “Incluso si nuestro primer ministro, el islamista Recep Tayyip Erdogan, es un firme defensor de la creación de un Estado palestino, esto no implica en modo alguno que Ankara se oponga, al menos no más que en el pasado, a Israel”, confiesa una fuente militar turca destacada en una embajada en el Magreb.

Según ha podido conocer Correo Diplomático, a demanda del presidente norteamericano, Barack Obama, el propio Erdogan habría recientemente anulado una visita que tenía prevista a la franja de Gaza, poniendo de relieve la ascendiente de Washington sobre Ankara. Y es que, más allá de lo encendido de las declaraciones y de la tensión que se palpa en la zona, a la luz de las actuales circunstancias y equilibrios de poder, no parece  que exista un elevado riesgo de conflicto armado entre Tel-Aviv y Ankara.