Trípoli bajo mando de yihadistas libios

Abdelkrim Belhadj, ex responsable de Al Qaeda, rodeado de algunos de sus hombres, en Trípoli.

 

La ejecución sumaria del coronel Muamar Gadafi y de su hijo Moatasim ha puesto en evidencia la auténtica realidad del Consejo Nacional de Transición (CNT) libio. Compuesto de personalidades de diversos orígenes e ideologías, el CNT ha permanecido parapetado en la ciudad de Benghazi durante el contienda armada. Hoy en día, es un hecho que la Libia liberada se encuentra entre las manos de aguerridos muyahidines yihadistas, vinculados anteriormente al Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL), que ya intentó derrocar a Gadafi entre 1996 y 1997.  Es de este modo que el CNT no dispone de ningún poder efectivo sobre la capital, Trípoli, que actualmente se encuentra dirigida por un consejo municipal en el que los leales hombres del jefe islamista Abdelkrim Belhadj tienen la última palabra.

Fuentes occidentales consultadas por Correo Diplomático aseguran que el poder de los ex yihadistas va mucho más allá de los límites de la capital. Toda la provincia de la Cirenaica, al igual que Misratah y Djebel Al Akhdar, se hallan bajo control de combatientes islámicos. “Es una consecuencia lógica de lo que ha ocurrido sobre el terreno estos últimos meses. Mientras el CNT se perdía en sus propias contradicciones, son los combatientes del GICL los que han llevado el peso de la rebelión armada y quienes han corrido todos los riesgos frente a las huestes de Gadafi”, explica un es miembro del Gobierno de dictador ejecutado, hoy confortablemente instalado en Londres.

 

Hacia un Estado islámico

Durante los actos de celebración de la liberación de Libia, organizados en Benghazi después de la ejecución de Gadafi, la ausencia de Mahmoud Jibril, presidente dimisionario del Consejo Ejecutivo del CNT, fue muy comentada. En efecto, el americanófilo Jibril, conocido por no tolerar a los combatientes del CNT ni las salidas mediáticas de Mustafa Abdeljalil, prefirió permanecer tranquilamente al borde del mar en Jordania, antes que asistir a un de  fuerte impronta islamista de de Abdeljalil. Éste último se encuentra muy influido por los líderes islamistas radicales Ali Salabi y Wanis Al Mabrouk, quienes sueñan con ver a Libia convertirse en un Estado eminentemente islámico. “Una eventualidad que parece va a concretarse en breve”, confía a Correo Diplomático un diplomático europeo destinado en Rabat.