La ultraderecha toma la calle en Varsovia

Paco Soto – Varsovia

 

 

La denominada Marcha por la Independencia que organizó el 11 de Noviembre en Varsovia la ultraderecha acabó en una batalla campal entre manifestantes y policías. Numerosos coches policiales y unidades móviles de televisión fueron incendiados y se produjeron cuantiosos daños materiales, hubo una treintena de heridos y 200 detenciones. Unos 40 policías resultaron heridos. La manifestación ultra, que fue prohibida por el Ayuntamiento de Varsovia, se convirtió en un acto de demostración antidemocrática, xenófoba, homófoba y antisemita. Durante varias horas, miles de ultras de diverso pelaje ‘tomaron’ las principales calles y avenidas del centro de la capital, provocaron e insultaron a transeúntes y policías e intentaron agredir a los contramanifestantes –unas 2.000 personas- que pretendían que la marcha no se llevara a cabo.

La manifestación fue preparada por Campo Radical Polaco (ONR) y Mlodziez Wszechpolska (Todos los Jóvenes Polacos, MW), dos grupos extremistas que tuvieron el apoyo de ultras de diversas tendencias políticas: neonazis, neofascistas, integristas católicos y nacionalistas xenófobos. Se unieron a los manifestantes hinchas de equipos de fútbol, la mayoría jóvenes con la cabeza rapada, vestido con chándal y con mucha cerveza en el cuerpo. La mayoría de los ultras eran polacos, pero también asistieron a la marcha extremistas de otros países de Europa, sobre todo de los más cercanos de Polonia, como Alemania, Ucrania, Chequia, Eslovaquia y Hungría. Los ultras aprovecharon la festividad del 11 de noviembre, en la que los polacos conmemoran la independencia de su país, en 1918, tras más de 100 años de dominación imperial, para expresar odio y violencia.

 

Polonia sin extranjeros

“Nos manifestamos, porque queremos que Polonia sea de los polacos y no de los extranjeros”, dijo un joven ultra llamado Pawel. “Los homosexuales están en el Parlamento y los judíos gobiernan el país y han hundido Polonia”, gritó un joven manifestante, mientras otro extremista aseguró que “la raza blanca está en peligro en Polonia y Europa”. Una impresionante fuerza policial se desplegó por las principales arterias de la capital polaca para evitar enfrentamientos entre ultraderechistas y militantes de grupos izquierdistas. En diversos lugares de Varsovia, como cerca de la Plaza de la Constitución y de la elegante calle Nowy Swiat, los antidisturbios tuvieron que emplearse a fondo, y frente a las piedras, botellas y bengalas lanzadas por los ultras, utilizaron gases lacrimógenos y mangueras de agua. Según el portavoz de la Policía local, Maciej Karczynski, entre los ultras detenidos se encontraban neonazis alemanes.

El portavoz de la Policía local también informó de que entre los detenidos hay 92 ciudadanos alemanes que son “activistas antifascistas que se mostraron agresivos con los transeúntes y los agentes de seguridad”. Entre los extranjeros detenidos se encuentran también un español, un danés y un húngaro. Los colectivos opuestos a la manifestación ultra procedían de la izquierda radical, pero también de grupos de gays, lesbianas y transexuales, ecologistas, defensores de los derechos humanos y jóvenes alternativos.

La Policía, que también tuvo que mantener a raya a los exaltados de la ultraizquierda, informó que la Federación Anarquista desempeñó un papel preponderante en las protestas contra la marcha ultra. Muchos de sus miembros vinieron de países como Ucrania, Bielorrusia, Chequia, Eslovaquia, Alemania, España, Serbia y Holanda. “Estamos aquí para impedir que los fascistas puedan desfilar por las calles de Varsovia y demostrar que este sistema los protege”, comentó un joven anarquista checo. “Queremos demostrar que una verdadera resistencia al fascismo es posible”, declaró un joven alemán que dijo llamarse Rot. “Los ultras de derechas no tienen escrúpulos y han salido a la caza de todos aquellos que, según ellos, no son verdaderos polacos. Tenemos que plantarles cara”, dijo un miembro del colectivo polaco ‘Antifa’.

 

Acciones legales

La portavoz de la manifestación antifascista, Hanka Kubicka, se desvinculó de los actos violentos, y explicó que los detenidos de ultraizquierda se “incorporaron a nuestra propuesta, porque estaba abierta al público”. El presidente de Polonia, Bronislaw Komorowski, pidió que se inicien acciones legales contra los organizadores de ambas marchas, y el primer ministro, Donald Tusk, denunció “los comandos de importación procedentes de Alemania y de otros países”, y destacó la “buena cooperación con la Policía alemana, que les ha seguido los pasos”.