Diputada polaca y transexual

Entrevista con Anna Grodzka, diputada transexual polaca

“Quiero vivir en una sociedad donde sea respetado el derecho a la diferencia”

Paco Soto – Varsovia

 

 

Anna Grodzka, una transexual polaca de 57 años, fue elegida diputada en las elecciones legislativas del 9 de octubre. Cabeza de lista por Cracovia del partido de izquierda, liberal y anticlerical Movimiento Palikot, Grodzka, que es presidenta de la asociación de defensa de los transexuales TransFuzja, está muy ilusionada por su nueva actividad política. La diputada tendrá que hacer frente a los ataques de la derecha radical y la Iglesia católica. Pero no le importa, y dice en esta entrevista que quiere ser “la voz de los que no tienen voz en el Parlamento”.

 

Correo Diplomático: ¿Cómo interpreta su elección?

Anna Grodzka: Polonia ha cambiado mucho en los últimos años. Hasta ahora, en estos 22 años de democracia, los grupos sociales que luchaban por los derechos cívicos y el respeto a las minorías sexuales no tenían voz en el Parlamento. En buena medida, los jóvenes tampoco. Pero el Parlamento tiene ahora una voz, la del Movimiento Palikot, que defiende los derechos y libertades de colectivos como los gays, las lesbianas y los transexuales. En Polonia, la clase política no ha tenido en cuenta el derecho a la diferencia de los ciudadanos. La Iglesia católica ha ejercido un auténtico lavado de cerebro sobre varias generaciones. Pero la situación está cambiando, y muchos ciudadanos piden cambios sociales importantes que den más derechos cívicos a las personas.

 

CD: ¿Cuál es su balance de dos décadas de democracia en Polonia?

AG: El balance político y económico es satisfactorio, pero el balance social es negativo. Amplios sectores de la población sufren graves carencias. Polonia necesita impulsar una política social que dé cobertura a toda la población. En mi país el sueldo mínimo está por debajo de los 1.500 zlotys (350 euros) al mes. Es el sueldo que gana mucha gente cuando empieza a trabajar. La igualdad entre hombres y mujeres deja mucho que desear y las minorías sexuales no tienen derechos y están marginadas. Pero la llegada del Movimiento Palikot al Parlamento configura una nueva situación. La sociedad polaca está preparada para el cambio social. Nosotros queremos revolucionar la vida política y social de Polonia.

 

CD: ¿Qué papel ha desempeñado una fuerza de izquierda como SLD (socialista) en el terreno de los derechos cívicos?

AG: SLD no ha sido sensible a las reivindicaciones de gays, lesbianas y transexuales e incluso se ha opuesto a que las minorías sexuales de este país pudieran tener derechos.

 

CD: ¿El Movimiento Palikot conseguirá dar un vuelco a la situación de las minorías sexuales en Polonia?

AG: Creo que sí. Somos la tercera fuerza parlamentaria y un partido nuevo que se creó en poco tiempo. Somos un movimiento de izquierda crítico con el neoliberalismo y partidario de la laicidad y la separación del Estado y la Iglesia. Somos liberales en el terreno social, estamos a favor de la igualdad de derechos y deberes entre hombres y mujeres y de que las minorías sexuales puedan acceder a la plena ciudadanía. Yo soy de izquierda y al principio tenía ciertas dudas sobre la naturaleza del Movimiento Palikot. Pero finalmente me convencí de que es una organización de izquierda, liberal, democrática y crítica con la situación política y social de Polonia.

 

CD: ¿Qué estrategia llevará a cabo su partido en el Parlamento?

AG: En el Movimiento Palikot vamos a llevar a cabo una política de oposición al grupo parlamentario mayoritario, que es de derecha. Vamos hacer una oposición constructiva y daremos apoyo a todas las iniciativas que favorezcan los derechos sociales y las libertades públicas. Impulsaremos una política de igualdad. En mi caso, quiero que la gente vea como somos los transexuales, quiero luchar contra los prejuicios.

 

CD: ¿Y qué va hacer la derecha más conservadora?

AG: Hará todo lo posible para boicotearnos. La derecha más conservadora no entiende los cambios que está viviendo Polonia, se opone a ellos, pero es inútil, porque la sociedad seguirá evolucionando y reclamando más derechos civiles y libertades. En democracia es inevitable. La derecha conservadora ya nos ha atacado. El día que se constituyó el nuevo Parlamento, algunos diputados conservadores se burlaron de mi persona y también de Robert Biedron, porque es homosexual y miembro activo del movimiento gay polaco. Sé que vamos a vivir momentos muy desagradables, pero no me importa, porque creo en lo que hago y quiero vivir en una sociedad donde sea respetado el derecho a la diferencia. La Iglesia católica también nos atacará, porque está viviendo un choque y no ve con buenos ojos que en el Parlamento hayan sido elegidos una diputada transexual como yo y un diputado homosexual como Robert Biedron. La Iglesia quiere limitar la libertad de la sociedad, pero no lo va a conseguir, y cada vez que lo intente perderá poder y provocará reacciones en contra dentro de la sociedad polaca. La sociedad ya no admite sus imposiciones autoritarias. La Iglesia no puede monopolizar la moral pública.

 

CD: Háblenos un poco de la situación de las minorías sexuales en Polonia…

AG: La situación es muy difícil. En Polonia, las parejas de hecho homosexuales no están reconocidas por la ley, como sí ocurre en la mayoría de los países europeos. Los transexuales lo tienen también muy difícil, porque no tienen ninguna ley que los ampare. Para cambiar de sexo legalmente hay que tener el visto bueno de un juez. El juicio puede durar dos años y la persona que quiera cambiar de sexo tendrá que presentar muchos certificados médicos y se enfrentará a problemas laborales, sociales y jurídicos. Nosotros pedimos una ley como en España. También queremos que se lleve a cabo una lucha eficaz contra la homofobia y los valores conservadores de la Iglesia católica, porque van en contra de la democracia.