Responsabilidad absoluta. Por Javier Fernández Arribas

 

Mariano Rajoy gana por mayoría absoluta, mejor que la de Aznar en 2000, y asume por tanto una responsabilidad absoluta en un momento en el que los españoles le han prestado su confianza para guiar la nave en un rumbo que le lleve a superar la crisis económica y crear empleo. Presidente de todos, con el apoyo de todos, con la aportación de todos, como reclamó en su comparecencia prudente, comprometida y directa, según su carácter, tras conocer su aplastante victoria electoral con dos destinatarios, el pueblo español y los mercados. Mensaje desde la sala de prensa, serio, trascendente medido y huyendo de triunfalismos de balcón donde su mujer tuvo un gran protagonismo y después sus más cercanos colaboradores.

Nunca antes, en estos 35 años de democracia, un partido había conquistado el poder central, el autonómico y el local como lo acaba de lograr el Partido Popular. Y esta situación es decisiva porque la primera ley que el próximo presidente del Gobierno dijo en TVE que iba a hacer es la de controlar el gasto de las Comunidades Autónomas con el desarrollo de la reforma constitucional para la estabilidad presupuestaria que aunó en el verano la voluntad política de populares y socialistas. Una prueba de fuego crucial para el liderazgo del gran vencedor electoral que tendrá que forzar a sus propios barones regionales en un recorte presupuestario sustancial.

El reto estriba en mantener el estado del bienestar, pero las denuncias de intenciones ocultas y de recortes en educación y sanidad en algunas comunidades autónomas no han fructificado y la mayoría de los españoles parece que asumen los sacrificios que se avecinan, aunque el candidato popular no los haya concretado. Son suficientemente conocidos y se van a abordar este lunes en el Comité Ejecutivo Nacional que ha adelantado su reunión porque, como es bien sabido, el nuevo inquilino de la Moncloa no dispone ni de un minuto para anunciar y aplicar sus recetas. También anunció Mariano Rajoy que su primera llamada sería al líder de la oposición para alcanzar un gran acuerdo para unir salir de la crisis y presentarse en Europa con una posición sólida y fiable para demostrar que España es solvente. Los ciudadanos reprocharían, aún más, que sus representantes políticos no fueran capaces de anteponer los intereses de todos a los suyos particulares en lo que se presenta como una imprescindible oposición responsable, sea quien sea su líder porque la magnitud de la derrota cuestiona el futuro de Alfredo Pérez Rubalcaba, ante la gravedad de la situación de España y de Europa.

El otro gran reto para el nuevo presidente electo del Gobierno es la nueva situación en el País Vasco donde Amaiur confirma unos resultados excepcionales donde el PSE y el PNV pierden posiciones que pueden servir a los batasunos para presionar en el final definitivo de la banda terrorista ETA. En Andalucía, las perspectivas son claras para la victoria del PP en marzo de 2012. Pero ahora, la clave fundamental es que Mariano Rajoy ha obtenido una mayoría absoluta clara, que le permite no depender de nadie, ni de los nacionalistas como le ocurría a Jose Luis Rodríguez Zapatero en sus años de mandato, y que significa la confianza de la ciudadanía española para ejercer un gobierno fuerte, transparente, que sepa unir a todos y adoptar con transparencia y credibilidad las medidas que hagan falta para superar la crisis y permitan crear empleo.