Los búlgaros se manifiestan a favor pensiones

Paco Soto – Varsovia

 

 

Las dos mayores centrales sindicales de Bulgaria, la Confederación de Sindicatos Independientes y la Confederación de Trabajo ‘Podkrepa’, organizaron el 30 de noviembre una jornada de huelga para protestar contra la reforma de las pensiones que quiere llevar a cabo el Gobierno de centroderecha de Boiko Borisov. El paro fue seguido ampliamente por trabajadores del sector público y privado y unas 15.000 personas se manifestaron delante del Parlamento, en Sofía, para exigir al Gobierno que inicie un proceso de negociación con los sindicatos.

Los manifestantes acusaron al Ejecutivo de querer “reducir los derechos de los ciudadanos búlgaros”. Según el proyecto del ministro de Trabajo, Totiu Mladenov, la edad de jubilación se retrasará de forma gradual a partir del 31 de diciembre de 2014 de los 64 a los 65 años para los hombres y de los 61 a los 63 para las mujeres, y en determinadas categorías profesionales los trabajadores tendrán que retirarse a los 66 años, mientras que la pensión mínima aumentará de forma simbólica hasta llegar a los 73 euros al mes.

El presidente de la Confederación de Sindicatos Independientes, Plamen Dimitrov, pidió al Estado que “luche contra la economía sumergida y estabilice el gasto público sin agredir a los trabajadores obligándolos a jubilarse más tarde”. Los manifestantes de Sofía, que contaron con el apoyo de algunos partidos políticos, como el socialista BSP y el movimiento ultraderechista Ataka, pidieron la dimisión del ministro de Trabajo. La propuesta definitiva del Gobierno es que la edad para el retiro vaya aumentando en forma gradual, en cuatro meses por año en los próximos tres años.

 

Descontento social

La tensión social ha crecido considerablemente en Bulgaria en las últimas semanas y se ha extendido a diversos colectivos profesionales: ferroviarios, policías, trabajadores del sector público, agricultores… Desde hace días, los trabajadores y funcionarios de la compañía de ferrocarriles están en huelga. Cada día desde las 8 de la mañana y hasta las 4 de la tarde no circulan un 80% de los trenes, y se organizan concentraciones de protesta en las principales estaciones del país. Los trabajadores se oponen a la supresión de 2.000 puestos de trabajo que quiere llevar a cabo la empresa y al incremento de los precios de los billetes de trenes.

La Federación Sindical de los Funcionarios de Policía también rechazan “el aumento brusco” de la edad para el retiro a partir de enero de 2012. Desde esa fecha, los policías, que se retiraban tras cumplir 25 años de servicio, deberán hacerlo después de 27 años de actividad. “No aceptamos estas reformas ni la forma en que el Gobierno toma las decisiones”, manifiestan los sindicatos policiales. Además, desde el pasado 28 de noviembre los productores de cereales búlgaros se encuentran en pie de guerra, y bloquean con tractores las principales carreteras y los accesos a los puestos de frontera del país. El descontento está motivado por la reducción de 135 millones de euros en el presupuesto para 2012 de los pagos por área cultivada. El ministro de Agricultura y Alimentos, Miroslav Naidenov, expresó su voluntad de negociar con los trabajadores del campo.

 

Médicos en huelga

Por otra parte, en Eslovaquia, el presidente del país, Ivan Gasparovic, se vio en la obligación de decretar el estado de emergencia tras la masiva dimisión de médicos –unos 2.400- del sector sanitario público. Los facultativos exigen una subida salarial del 60%, frente al 30% que propone el Gobierno de la democristiana Iveta Radicová. Según el periódico Pravda, “el estado de emergencia no eliminará el descontento de los médicos”. La declaración de estado de emergencia obliga a los médicos a retirar su protesta al ser movilizados por el Estado. Según la Agrupación de Sindicatos Médicos (LOZ), un facultativo eslovaco con 10 años de experiencia gana unos 1.300 euros el mes. Los médicos eslovacos, al igual que los checos, venían durante mucho tiempo quejándose de las condiciones en las que trabajaban, en particular por el sueldo, muy inferior al de países vecinos como Austria o Alemania.